Bajo una sobriedad casi inmutable y una cordura que pocos podrían mantener, el coach logró el máximo objetivo de Mitre en la Temporada y se alzó con la corona de la Liga Federal 2026. Martinho armó un equipo que además de jugar buen básquet, tuvo la personalidad y la mentalidad para ganar partidos que parecían imposibles. «Hacer un objetivo tuyo, que también sea el de 15 personas es increíble», dijo la noche consagratoria.


Desde el inicio del proceso, el entrenador entendió que para llegar lejos no alcanzaba solamente con tener buenos jugadores. Había que construir una identidad. Y Mitre la encontró. Un equipo intenso, solidario, con variantes ofensivas y, sobre todo, con una fortaleza mental que terminó siendo determinante en los momentos más importantes de la competencia.
En el deporte se suele decir que es importante tener conformes a los jugadores, pero más aun a quienes no juegan o lo hacen poco. Y en este caso Martinho supo administrar los tiempos de un plantel que atravesó una temporada extensa y exigente. Encontró respuestas en distintos protagonistas, repartió responsabilidades y logró que cada pieza entendiera su rol dentro de una estructura que nunca perdió el rumbo. En los momentos de mayor presión, el Auriazul mantuvo la calma que su entrenador transmitía desde el banco, con palabras de aliento, retos medidos y necesarios en momentos clave.


La campaña fue dejando señales de que Mitre estaba para cosas importantes, pero el verdadero desafío apareció en los cruces decisivos: El clásico con Tokio por los playoffs. Allí, el equipo respondió con carácter y mostró una versión todavía más competitiva. Series cerradas, partidos que exigieron hasta el último segundo, tanto física como mentalmente.


Detrás de esa conquista aparece la figura de Martinho, mucho más que el entrenador que diseñó los sistemas y tomó decisiones desde el banco. Fue quien marcó el camino, sostuvo una idea y consiguió que sus jugadores creyeran en ella incluso cuando el partido o la serie parecía escaparse.


Sus constantes consultas con sus ayudantes Sergio Miguel y Enzo Almeida; con el PF Mauro Barnes, el Kinesiólogo del plantel Martín Duve, y el incansable trabajo de los utileros Bruno González y Diego Sosa. El resultado final es la consecuencia de un proceso que tuvo planificación, trabajo y una enorme cuota de personalidad.


Mitre es merecido campeón de la Liga Federal 2026 y Martinho es, sin dudas, uno de los grandes responsables de una conquista que quedará marcada en la historia del básquet misionero. El arquitecto supo siempre lo que queria para su estructura, construyó la obra e huzo las correcciones necesarias en el momento adecuado. Sus jugadores la hicieron realidad y el Auriazul terminó celebrando una corona que, por la manera en que fue conseguida, ante su gente y contra uno de loa clubes mas importantes del país, tiene un valor todavía mayor.
Mitre es el mejor de 93 equipos, uno de sus principales es el Coach Martinho.





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