Güemes de Santiago del Estero ya no tiene tiempo para lamentos ni para hacer una retrospectiva y entender qué fue lo que salió mal en esta Primera Nacional. Esa última posición en la tabla apremia al equipo y este fin de semana Patronato podría darle el golpe de gracia que lo vuelva a depositar en el Federal A. Pero todavía le quedan chances matemáticas para rezar y aferrarse a los números.
23 puntos en 32 fechas. Cinco triunfos, ocho empates y 19 derrotas. 23 goles a favor, 54 en contra. De los últimos 16 encuentros, cayó en 12 y los restantes los igualó. Estadísticas que explican el por qué el Gaucho podría ser el primer descendido de la segunda categoría a falta de tres fechas para el cierre de la divisional. Las cuentas son claras. No depende de sí mismo ni de casualidad, pero también tiene que poner de su parte para lograr la gesta.
El Gaucho ganó poco y perdió mucho.
Ganar o ganar
Al conjunto de Mario Gómez no le sirve otra cosa que no sean los tres puntos. Hay 12 porotos en juego y los santiagueños están a 11 de Patronato, el último que no estaría bajando de categoría. Para colmo, esta fecha se enfrentan. Pero si por alguna de esas casualidades el Azulgrana sobrevive a la parada en Entre Ríos, después le quedan Almagro en el Jiya Miranda, Maipú en Mendoza y Temperley en condición de local.
Los resultados ajenos
Los únicos dos adversarios en la lucha por la permanencia que tiene Güemes son Chaca y el Patrón. Es que, claro, Chicago ya se fue a unos incalcanzables 36 puntos para el conjunto de Santiago. Acá las cuentas también son claritas: ni el Fune (33 pts.) ni el Rojinegro (34) pueden superar la barrera de los 35 puntos, es decir, no pueden ganar ninguno de sus compromisos. Si alguno de ellos gana al menos uno de sus partidos restantes, Güemes quedará condenado al descenso, incluso si gana todos los que le quedan.
Chacarita también se juega la vida por el descenso.
Ojo, igual ninguno tiene partidos para nada fáciles. Chacarita, el rival más directo, va con Almagro, Maipú, Temperley y Chicago en la última. Los de Paraná, después de jugarse la vida ante los santiagueños, van con Tristán Suárez, Agropecuario y Atlético Rafaela. La pelea por la permanencia está como los puestos en la tabla: al rojo vivo. Los resultados de propios y extraños pueden liquidar a un equipo que no pisa la tercera división del fútbol argentino hace seis años y que ya se convirtió en habitué de la Primera Nacional.
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