La investigación por el crimen de Guido Rippel suma un dato central para reconstruir el ataque: los primeros hallazgos forenses indicarían la presencia de tres proyectiles en el cuerpo. El informe todavía no está terminado y permanece abierta una pregunta decisiva: si la víctima ya había fallecido cuando prendieron fuego el automóvil.
La información preliminar a la que accedió C6Digital señala que uno de los proyectiles fue localizado en la zona de la columna y otro en la cabeza. Ambas lesiones serían mortales, aunque esa evaluación deberá quedar precisada en el informe definitivo. Sobre el tercer proyectil todavía no hay detalles suficientes para establecer su trayectoria y los daños que habría provocado.
El hallazgo orienta la reconstrucción hacia un ataque con arma de fuego, pero todavía no permite establecer la secuencia completa entre los disparos, la muerte y el incendio. Tampoco se conoce con precisión dónde habría ocurrido la agresión ni cómo llegó el cuerpo al lugar donde fue encontrado el vehículo quemado.
La distinción resulta fundamental: la presencia de lesiones potencialmente mortales no alcanza, por sí sola, para afirmar que Rippel ya estaba muerto cuando comenzaron las llamas. Ese punto continúa pendiente de las conclusiones forenses.
En paralelo, la pesquisa sigue la hipótesis de un conflicto económico vinculado con una deuda y un encuentro comercial previo a la desaparición. Esa línea deberá contrastarse con las pruebas reunidas para determinar si explica el móvil del homicidio.
Los tres proyectiles aparecen ahora como una pieza central de la causa. Sin embargo, mientras el informe permanezca inconcluso, la mecánica exacta del crimen y el momento de la muerte siguen siendo interrogantes que la investigación debe resolver.





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