El pánico por la lesión de Leandro Paredes, se ve, no modificó en casi nada los planes del Vasco de ir por todo, mientras las matemáticas le den chances. Es un camino, un plan. En definitiva, nadie tiene la fórmula mágica del éxito. Pero es común que las circunstancias que van apareciendo modifiquen de alguna manera el plan original. Pero no es el caso de Rodolfo Arruabarrena, que no se resigna a bajarse de ninguna competencia, y este viernes ante Talleres pone un equipo con mayoría de titulares, a menos de cuatro días de la revancha en Río de Janeiro contra el Vasco da Gama para definir si Boca llega a la final de la Copa Sudamericana.
Después de perder al capitán, un camino lógico sería poner un equipo netamente suplente frente a Talleres. Como Boca muy encaminado entre los 8 de la Zona A, podría especular un poco con la Tabla Anual (está a un punto de Independiente Rivadavia, el líder). Es una decisión difícil de tomar, pero las lesiones vienen avisando desde hace un rato. Primero Aranda, después Belmonte, más acá Velasco, ahora Paredes y Villa.
Arruabarrena, en la práctica de Boca. (Prensa Boca)
Este viernes, en principio, Arruabarrena haría descansar a Lozano y Di Lollo, pero todo parece indicar que va a exponer a varios titulares, de los que no tiene reemplazo. Como Blanco (el que más viene sumando minutos del once titular), Delgado, Ascacibar, Flores y Merentiel. Es cierto, la Bestia no fue de entrada el martes frente al Vasco en la Bombonera y está algo más fresco. Pero así y todo está expuesto, como los demás, a que una lesión debilite aún más a un equipo que va a jugar en emergencia en el Maracaná, porque la idea es que Paredes juegue aún con sólo 11 días de su desgarro en el isquiotibial derecho (después se verá si llega) y Villa salga a la cancha con un esguince de tobillo.
Pensando en el equipo ante la T, el Vasco pondrá a Gorosito en lugar de Lozano y a Figal por Di Lollo, y ahí Boca tiene recambio de calidad. En el medio, también habrá movimientos pero serán los menos producto de la cantidad de lesionados en esa zona. Alarcón dejaría su lugar para el ingreso de Rodrigo Battaglia, quien volvería a jugar después de diez meses afuera por lesión. Es una de las novedades importantes del equipo, con el volante ante la posibilidad de sumar minutos y recuperar ritmo de competencia. A su lado estarían Ascacibar y Delgado.
Después, es lógico que siga Palacios, que viene con mucha menos carga de minutos, aunque se especula con la presencia del juvenil Joaquín Ruiz, que fue al banco por la Copa. Alternativas que maneja Arruabarrena a esta hora, en las que llamativamente no parece estar Ángel Romero, que suele ser valioso en el recambio.
Por lo pronto, Talleres opera como el rival previo al partido más importante del año. Un equipo con presupuesto interesante y buenos jugadores, que no tuvo un desempeño acorde a las expectativas y que busca, ahora con De Felippe como DT, dar el salto de calidad que su gente espera.
Después, el resultado dirá. Y no sólo habrá que contemplar el marcador final. Ahí entrarán en juego otros factores: el nivel de desgaste y el impacto físico en los jugadores, porque Boca, hoy puede perder con Talleres. Lo que no puede perder son más jugadores. Por eso, Arruabarriesga.
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