
Una mujer denunció que su hija de 8 años esta siendo “revictimizada” en el marco de un proceso de revinculación con su padre, en una causa se que tramita en el Juzgado de Familia Dos de Posadas, a cargo del magistrado Roberto Andersson Frank.
“Estoy siendo la voz de mi hija, que está siendo sometida a audiencias y peritajes por el Cuerpo Médico Forense a pedido del juez”, expresó Elisa Kneeteman en diálogo con La Voz de Misiones y detalló que, en lo que va del año, la niña fue citada en tres oportunidades por el equipo interdisciplinario, donde manifestó que “no quiere ver a su papá”.
La mamá indicó que la situación se remonta a cuando la niña tenía 5 años. “Después de tener una relación súper linda y de amar a su papá, empezó a tener ataques de pánico, a no querer ir, no querer quedarse con él en su casa”, narró y agregó que, desde entonces, la menor sostiene la negativa a mantener contacto con su progenitor.
Kneeteman explicó a LVM que, ante ese cambio de conducta de la niña, intentó iniciar un tratamiento psicológico, pero el padre “se negó y yo quería saber qué había pasado”.
Debido a ello, la mujer solicitó autorización del juzgado interviniente para iniciar terapia, lo que fue aprobado por el magistrado Andersson Frank. Sin embargo, en diciembre de 2025 ese acompañamiento se interrumpió porque “el juez me puso una cautelar y se cortó ese soporte psicológico”, expuso.
Además, la denunciante sostuvo que no mantiene contacto con el padre de su hija porque “tiene una orden de restricción de acercamiento hacía mi por violencia, en dos ocasiones tuvo restricción, no tengo contacto con él, para nada”.
En relación al régimen que tenían con el progenitor, previo a la situación que atraviesa la menor, la mamá señaló que incluía encuentros semanales y fines de semana alternados. “Eso lo propuse yo, el padre lo cumplía a duras penas, también eso está en la Justicia, el padre tampoco demostraba mucho interés cuando podía verla a su hija, pero mi hija lo amaba, la idea es que tenga una relación súper linda“, cuestionó.
Sobre las intervenciones judiciales, la madre detalló que la niña fue convocada en varias oportunidades. “Cada vez que la llaman del cuerpo médico forense ella entra en una situación de llanto y que no quiere ir más“, afirmó. Y agregó: “Ella les ha dicho que no quiere ir más, que no quiere verlo al padre”.
Según su relato, las citaciones continúan. “La van a seguir llamando todos los meses hasta que ella diga que lo quiere ver”, lamentó la madre.
Kneeteman también describió el impacto que, según su percepción, generan estas instancias judiciales en la niña. “Ha ido en dos meses a tres audiencias, con 8 añitos, de media hora cada una, donde está con tres profesionales de la salud, adultas, lo que significa para una nena entrar solita, porque entra sola, no hay madre ahí, y por ende la han escuchado, ella habla, y la vuelven a llamar, y vuelve hablar, y la vuelven a llamar, entonces mi miedo está en que le están corrompiendo la psiquis, yo temo por su salud psíquica”, enfatizó.
“Como mamá realmente temo, porque todo lo que es psíquico no se ve, no es una mancha, es a larga data, y yo necesito parar con esto ya”, clamó la madre en entrevista con este medio.
Margarita Beltrametti, la abogada de la denunciante, reclamó parcialidad del magistrado interviniente.
Parcialidad
Por su parte, la abogada de la denunciante, Margarita Beltrametti, indicó que existen antecedentes en otros expedientes . “Ella manifestó hace más de dos años atrás que no quería verlo al padre, fue la única vez que le hicieron comparecer ante un juez de violencia que la escuchó”, explicó la letrada a LVM.
La abogada comentó que se solicitó la intervención directa del magistrado Andersson Frank. “Se ha solicitado, incluso, que el juez directamente la escuche”, expuso, y cuestionó que se haya dispuesto un abordaje interdisciplinario para la revinculación.
Asimismo, Beltrametti señaló que pidieron acceso a registros de las entrevistas realizadas a la menor: “Solicitamos acceso a las grabaciones, a las entrevistas que hicieron estas profesionales y el juez nos dijo que, por secreto del expediente no correspondía, eso es una barbaridad, porque nosotros somos partes, los expedientes son secretos y reservados para otras personas”.
En esa línea, la abogada remarcó que “la realidad acá es que al día de hoy a esta pequeña el juez no la ha escuchado“.
También cuestionó el desarrollo del proceso. “Hay una parcialidad absoluta del juez en una causa donde es un proceso voluntario iniciado por un progenitor, el juez resuelve presentaciones que hace el padre en 24, 48 horas”, sostuvo, y agregó que las actuaciones de su parte “demoran un poco más”.
Otro punto que marcó la representante de Kneeteman fue la notificación directa del juez “a través de cédulas para las audiencias que tienen la niña, cuando eso es un deber y obligación de parte del juzgado. Acá no hay en riesgo ni en peligro un menor para que el juez tome oficialidad”.
En ese sentido, concluyó: “Eso demuestra la parcialidad con la que está actuando en favor del progenitor, sin escuchar a la niña”.
Elisa Kneeteman acudió a este medio para solicitar que el magistrado Roberto Andersson Frank haga lugar al pedido de su hija de 8 años de no querer vincularse con su papá y que se respeten los derechos del niño, que “están por encima de los de los adultos”, en tanto marcó que la “parcialidad” del magistrado hacia la parte del progenitor estaría relacionada con que es “abogado, amigo del juez y funcionario público”.
“Están escuchando a su papá, protegiendo a un adulto, en vez de proteger a un niño, y yo como mamá ya no sé cómo pedirle al juez. Veo a mi nena, veo como se atrasa, veo en el pánico que ella entra y ya no sé qué más hacer, yo le pido al juez que me vea, que vea a la nenita, que vea a mi que le estoy pidiendo que quite a los adultos del medio, acá no hay una mamá que impide, hay una nenita que no quiere, el tema es saber por qué“, cerró la denunciante.




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