
La causa judicial por el tiroteo ocurrido en una escuela de San Cristóbal, Santa Fe, avanza con la imputación formal del adolescente de 15 años acusado de matar a un compañero de 13 y herir a otros ocho estudiantes. La audiencia está prevista para este viernes por la mañana, donde se le informarán los cargos en su contra.
El joven, identificado como autor de los disparos, será trasladado desde el centro donde permanece alojado desde el lunes. La imputación estará a cargo de los fiscales de menores Carina Gerbaldo y Mauricio Espinoza, quienes expondrán las pruebas reunidas hasta el momento.
Un proceso condicionado por la edad
Pese a la gravedad del hecho, el adolescente no será considerado punible debido a su edad y a que el nuevo Régimen Penal Juvenil aún no se encuentra vigente. En este contexto, la Justicia aplicará el protocolo correspondiente a menores no punibles, que prioriza medidas de protección por sobre sanciones penales.
Desde el Ministerio Público de la Acusación anticiparon que no se buscará una condena tradicional, sino la adopción de medidas tutelares. Entre ellas, se evalúa restringir la libertad ambulatoria del menor con el objetivo de resguardar tanto su integridad como la de la comunidad educativa.
Pruebas y líneas de investigación
Durante la audiencia también se presentarán elementos clave para la causa, entre ellos el teléfono celular del acusado, que será peritado para analizar mensajes y actividad en redes sociales que permitan esclarecer el móvil del ataque.
A esto se suman registros de cámaras de seguridad del establecimiento y testimonios de testigos, que permitieron reconstruir la secuencia de los hechos desde el ingreso del adolescente hasta su detención por parte de la policía.
Asimismo, se incorporarán los resultados de los allanamientos realizados en la vivienda del joven y en un comercio vinculado a su entorno familiar, además de los primeros informes sobre su estado de salud mental.
El ataque y sus consecuencias
El hecho ocurrió el lunes 30 de marzo en la Escuela Normal Superior N° 40 “Mariano Moreno”, donde el adolescente disparó contra sus compañeros en el patio del establecimiento. Como consecuencia, murió Ian Cabrera, de 13 años, y otros ocho estudiantes resultaron heridos.
Según reconstrucciones preliminares, el joven habría ingresado con el arma oculta entre sus pertenencias y efectuado los disparos en dos momentos distintos, generando escenas de pánico entre alumnos y docentes.
Tras el ataque, seis de los heridos fueron dados de alta por presentar lesiones leves, mientras que dos estudiantes debieron ser derivados a centros de mayor complejidad para su atención. Las autoridades continúan monitoreando su evolución.
En paralelo, la investigación busca determinar cómo el menor accedió al arma y evaluar posibles fallas en las medidas de seguridad. También se activaron dispositivos de asistencia psicológica para estudiantes, familias y personal educativo.
El caso generó conmoción en la comunidad y derivó en un refuerzo de protocolos de prevención en escuelas, mientras la Justicia avanza en una causa que combina la gravedad del hecho con las limitaciones del régimen penal vigente para menores.




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