Es una forma poco frecuente de epilepsia infantil que suele aparecer en los primeros meses de vida. Se caracteriza por espasmos repetitivos, retraso en el desarrollo y un patrón particular en el electroencefalograma.
Reconocer los signos de alerta es fundamental: movimientos bruscos del bebé, como “sacudidas” o encogimientos del cuerpo, especialmente al despertar.
El diagnóstico y tratamiento precoz pueden mejorar significativamente la evolución.
Gestión Dr. Lisandro Benmaor







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