En una nueva entrega de Punto de Vista TV en las plataformas de C6Digital, Sabrina Spinelli abrió una conversación cercana y necesaria sobre uno de los malestares más repetidos de este tiempo: el estrés. Pero lejos de quedarse en una definición rápida o en una etiqueta cómoda, la entrevista fue llevando al televidente a una idea más profunda: no todo lo que duele, agota o desborda puede resumirse con esa sola palabra.
A medida que avanzó el intercambio, la licenciada en Psicología Nahir Britez fue desarmando una confusión muy instalada. Explicó que muchas veces el cuerpo expresa tensiones, dolores de cabeza, molestias digestivas, fatiga o irritabilidad, y todo termina nombrándose como estrés, cuando en realidad hay emociones y padecimientos distintos que se mezclan. En ese recorrido, la charla fue encontrando un tono claro y humano: más que buscar una etiqueta, la clave pasa por identificar qué situación está activando la alarma interna y desde cuándo.
La entrevista también puso el foco en algo central: el estrés no siempre es negativo. En su forma aguda, incluso puede empujar, motivar y ayudar a responder ante un desafío. El problema aparece cuando deja de ser una reacción momentánea y se vuelve un estado permanente.

Allí, esa tensión sostenida empieza a pasar factura en el cuerpo y en la vida cotidiana: aparecen el cansancio persistente, la falta de sueño, los dolores musculares, los problemas digestivos, la ansiedad, los cambios de humor y la dificultad para concentrarse.
Con preguntas que fueron guiando sin romper el ritmo de la charla, Sabrina logró que la explicación técnica se volviera cercana. Así apareció otra de las ideas más potentes del intercambio: el cuerpo no exagera, avisa. Cuando el organismo queda atrapado en alerta constante, ya no responde solo a una urgencia puntual, sino que empieza a vivir como si todo fuera amenaza. Y en esa lógica, descansar, frenar y poner en palabras lo que pasa deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad.

Lejos de ofrecer recetas vacías, la profesional propuso un camino posible: identificar qué causa ese malestar, preguntarse qué se está sosteniendo de más, poner límites y aceptar que no todo puede resolverse al mismo tiempo. La actividad física, la buena alimentación, los momentos de ocio y los vínculos saludables aparecieron como apoyos concretos para bajar un cambio. Incluso el humor, bien usado, fue señalado como una herramienta para descomprimir y mirar desde otro lugar aquello que pesa.

En el cierre, la entrevista dejó un mensaje tan simple como necesario: no minimizar lo que pasa. Darle lugar, nombrarlo, buscar apoyo y permitirse frenar antes de que el estrés se vuelva crónico. Porque muchas veces, detrás del “estoy estresado”, hay algo más pidiendo ser escuchado. Y ahí, justamente, empieza el verdadero trabajo de cuidado.





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