Fue uno de los programas más exitosos de finales de los 90. Con un humor picaresco que hoy estaría cancelado, Rompeportones rompió el rating en 1998 cuando salió al aire en Canal 13. Hacía varios años que no se emitían programas así como No toca botón, Operación Ja ja o Las gatitas y los ratones de Porcel. En este caso, los protagonistas fueron Emilio Disi y Miguel del Sel, con sketches cortos y dinámicos, chistes con doble sentido y muchas vedettes con poca ropa. Rompeportones representó el último exponente del humor picaresco tradicional en horario central, aunque duró solamente una temporada, ya que al año siguiente se mudó a Azul Televisión (hoy elnueve) y cambió de nombre: Petardos, pero el formato era muy parecido y el elenco también. Entonces no se hablaba de cosificación de la mujer ni de personajes estereotipados. Con la igualdad de género el humor cambió, pero esos ciclos quedaron en la memoria colectiva de los argentinos. Y las mujeres que formaron parte de ellos también.
Con sketches como “El hospital”, “La comisaría”, “Teleteatro breve (malo pero cortito)”, “El novio de la nena”, “Tenés razón” y “El levante” y el noticiero ficticio “Actualidad caliente”, presentado por Pipo Cipolatti; Rompeportones fue una creación de Hugo Sofovich que, además de Disi y del Sel, protagonizaron Jorge Martínez, Fabián Gianola, Ana Acosta y las vedettes Yanina Zilli, Paula Volpe, María Eugenia Ritó, Dana Fleyser, Alejandra Pradón, Sabrina Olmedo, entre otros.
La cuestionada de Gran Hermano
¿Qué fue de la vida de esas sensuales vedettes? Pocas continuaron en el medio. Después de muchos años de silencio, Yanina Zilli reapareció y es una de las participantes más polémicas de Gran hermano Generación Dorada, el reality de Telefe. Fue una de las vedettes más populares de los 90, una “bomba sexy” que trabajó con muchos capocómicos, pisó los escenarios de todos los teatros y tuvo muchos romances mediáticos. Pero se alejó del medio cuando fue mamá de Ornella (25) y de Santino (18).
Hace algunos años le contó a LA NACION que “lo que quería era ser actriz»: “No me interesaban las plumas, pero tenía un cuerpazo y mi carrera fue para ese lado. Disfruté intensamente cada etapa de mi vida, fui mamá recién a los 36 años. (…) Me di todos los gustos. Son momentos, todo se acomoda”.

Nació en Santa Fe, estudió abogacía en Rosario, pero abandonó y siguió Educación Física, que también dejó para mudarse a Buenos Aires. Quería ser actriz y siguió el consejo de un amigo: “Fui a Telefe cuando estaban haciendo Brigada cola y me dieron un papelito. Después fui a ver a otro productor y enganché bolos en La familia Benvenuto, pero con eso no subsistía. Entonces, con Mónica Ayos, Fabiola Alonso y algunas chicas más hacíamos plata con los bikini-open en los boliches y con eso sí vivía».
Y agregó luego: “Después tuve una oportunidad en Canal 9, creo que con las Jau Match, que salían en ropa interior. Primero dije que no, pensando en que mi familia se moriría si me veía así en televisión, pero tenía un cuerpazo y me llamaban para eso. Un día me encontré con Alberto Migré y le conté que quería ser actriz, pero que cuando me contrataban siempre había una excusa para sacarme la ropa. Me respondió que me hiciera conocida por donde me llevara la vida y que después diera vuelta la carrera. Pero nunca pude hacer eso”.
Con el tiempo se alejó del medio: “No sé por qué tomé esa decisión… Creo que porque estaba cansada de la situación personal que estaba viviendo con mis hijos. Y tampoco era feliz haciendo lo que hacía». Entonces se mudó a Mar del Plata, donde le dio una vuelta de página a su vida… hasta ahora que volvió al ruedo mediático por su ingreso a Gran Hermano.
Brillos y una polémica separación

María Eugenia Ritó también se alejó del medio durante mucho tiempo. Fue una de las vedettes más populares de finales de los 90, trabajó con los capocómicos más prestigiosos y brilló en teatro y en televisión. Pero hace poco más de diez años se separó del abogado Marcelo Salinas en medio de un escándalo, tuvo algunos problemas personales y cayó en un pozo depresivo.
“Lo último que hice en televisión fue Bailando por un sueño en el 2014, y en teatro Tu cola me suena, en la temporada de Mar del Plata. Después me separé y eso fue un quiebre en mi vida. Siento que morí y volví a nacer”, le confió hace un tiempo a LA NACION.
También contó que una de las personas que le abrió las puertas del medio fue Marcelo Olmedo, el hijo del famoso humorista: “Lo conocí en un estudio de grabación en el que trabajaba como secretaria, iban muchos locutores, cantantes de jingles. Yo quería ser artista desde chiquita, le decía a mi mamá que quería trabajar en Señorita maestra. En 98 entré al medio, poquito tiempo después de la muerte de mi mamá; fue una época muy dura. Olmedo me presentó a Hugo Sofovich y a Emilio Disi, les dije que bailaba y cantaba. Todo era mentira porque en ese momento todavía no sabía hacer nada; me formé después. En 1999 hice Rompeportones. Y cuando fui al Bailando… tomé clases de tango, jazz, clásico, hip hop, hasta acrobacia».
Luego resumió: “Estuve en los mejores teatros de calle Corrientes, Carlos Paz y Mar del Plata. Y trabajé con los mejores: Chichilo Viale, Jorge Corona, Nito Artaza, Carmen Barbieri, Sergio Gonal, el Negro Álvarez, Raúl Lavié, Valeria Lynch, Patricia Sosa, Juan Carlos Copes, Antonio Gasalla. Hice ficciones para Sebastián Ortega, para los hermanos Borenzstein, para Polka. Le debo mucho a Gasalla porque fue muy exigente y me esforcé y crecí mucho. Siempre fui muy profesional. Después hubo un quiebre, algo que pasó con mi marido y todo cambió”. En estos años vivió de ahorros y de amigos que la ayudaron. Y hace poco volvió a asomarse al mundo del espectáculo. Actualmente hace producciones para la plataforma Divas Play.
Una mudanza y una boda
Dana Fleyser se retiró hace ya muchos años y vive en San Francisco, Estados Unidos, junto a su marido, que es fotógrafo y se llama Jerry. Fue Enrique Pinti quien la descubrió cuando ella respondió a un aviso en el diario que buscaba vedettes. Y con Pinti debutó en el Teatro Maipo en 1997. En 1998 fue una de las figuras de Rompeportones y luego estuvo en Petardos. Su paso por el mundo del espectáculo fue bastante fugaz porque con la crisis de 2001 decidió probar suerte fuera del país. Viajó a finales de ese año a Miami, donde se dedicó al fitness, dando clases y participando de algunos torneos. “No creo en la buena suerte, pero sí en las oportunidades, y cuando llegan hay que estar preparada. Por eso seguí mis instintos y pensaba que, en algún momento, iba a usar todo lo que estaba aprendiendo. Y así llegué a los Estados Unidos”, contó en una entrevista, en aquellos años.
También hizo algunos trabajos para Playboy y el documental The ultimate playmate search, dirigido por Steve Silas y producido por Hugh Hefner. En Miami, además, protagonizó la comedia La noche de las pistolas frías, junto a Emilio Disi, Jorge Martínez y Tristán. Y volvió con un programa al estilo Rompeportones y Petardos, que esta vez se llamó Dinamitados. Pero no funcionó. Al tiempo se mudó a Malibú, donde conoció a Jerry, un fotógrafo con el que se casó en Las Vegas; llevan 20 años juntos.
Magia y depresión
Paula Volpe dio sus primeros pasos en teatro en los 90, pero con Rompeportones fue cuando más llamó la atención. Hizo mucho teatro de revistas porque todos los productores querían tenerla en su elenco. Fue parte de la comedia El último argentino virgen, No somos santas, Caprichos y Me quiere, no me quiere, entre otras.
Por ese entonces conoció Emanuel Gandolfo, más conocido como el mago Emanuel, se enamoraron, se casaron, tuvieron una hija, Agustina, y luego se separaron. Eso la sumió en una depresión de la que logró salir. “Estuve dos años con depresión y hasta hoy sigo con medicación porque es una enfermedad que no tiene cura. Es horrible lo que padecí”, dijo por entonces. En pareja con Jesús Isa, volvió al teatro en 2015 con Arnaldo André con la obra En enganche, y el año pasado hizo P.O.C.O., en la temporada de Carlos Paz. Además, junto a Beto César condujo un programa para cable, Música y palabras.
Fama y escándalos

Alejandra Padrón fue otra de las chicas Rompeportones. De chiquita estudió baile y a los 18 años recorrió el mundo con Juan Carlos y su rumba flamenca y llegó a la televisión también de la mano de ese grupo, cuando se presentaron en La noche del domingo, con Gerardo Sofovich. Trabajó con Lucho Avilés en Indiscreciones, con Antonio Gasalla, Jorge Guinzburg, Marcelo Tinelli, Mario Pergolini y en decenas de programas y obras de teatro con Jorge Corona, Tristán, el Negro Álvarez y Nito Artaza.
Pronto se convirtió en un ícono, en la vedette más deseada y a la que todos querían tener en su elenco. Hace un tiempo le dijo a LA NACION: “Nunca supe ni quise ser famosa. Solamente trabajaba y la fama se me vino encima. Siempre me gustó el baile. A los 17 años, la esposa de Juan Carlos habló con mi papá para que me autorizara a viajar con ellos, decían que llamaba mucho la atención. Y me fui a trabajar afuera y viví durante dos años en la Isla Margarita, viajando a varios países de Centroamérica y Europa. Siempre con Juan Carlos y las rumberas; su esposa era como mi madre. Éramos un grupo hermoso, la pasé re lindo. Bailábamos todos los días, primero ensayando y a la noche hacíamos el show en hoteles de cinco estrellas».

presencia
Respecto de los programas de humor picante aseguró que nunca se sintió cosificada. “Esto es nuevo. Obviamente en los contratos ponía que no me dijeran malas palabras, ni chistes con la cola y las lolas, y que no fueran machistas. Era mi única condición porque de esa manera no se destrata a una mujer. Nunca me maltrataron ni se metieron conmigo. La pasé muy bien siempre. Lucho (Avilés) era como mi padre y todos eran como hermanos”.
Con los años y los escándalos, la fama mermó. “Nunca estuve alejada del medio. Quizá no me vean en la tele, pero hago presencias, sobre todo en el interior, también en Miami, Perú, Chile, Uruguay y Paraguay. Y tuve propuestas para hacer teatro, pero no acepté porque preferí cuidarme”.
En 2004 sufrió un insólito accidente cuando cayó del balcón de su casa. Se especuló mucho sobre eso y ella nunca aclaró demasiado. Pero sí dijo que fue la fe la que la sostuvo y su fuerza de voluntad y el entrenamiento. “Me acuerdo que me dejaron una Rosa Mística en el sanatorio en el que estaba internada, y dicen que es muy milagrosa. Y yo creo que fue un milagro, pero también hice mucho sacrificio. Me montaron un gimnasio en mi habitación y nunca dejé de entrenar. Los médicos siempre dijeron que me salvé porque estaba muy bien físicamente, tenía músculos y era fuerte. Caí sentada, me quebré la pelvis y aprendí a caminar otra vez”.
Lo primero es la familia

Rompeportones fue el último trabajo de Alejandra Mora en el mundo del espectáculo. Mientras hacía el programa viajaba a Mar del Plata a ver a su novio, Sergio Bermúdez, que en ese momento era arquero de Aldosivi. Finalmente se casaron ese mismo año, en 1998, y ella se mudó a La Feliz porque quería formar una familia. “Lunes y martes estaba en Buenos Aires grabando el programa y el resto de la semana iba a Mar del Plata. Con mi exmarido nos dedicamos a la gastronomía y llegamos a tener tres restaurantes de los cuales uno es de nuestra propiedad”, le contó a LA NACION.
Y detalló: “Ya hace 10 años que estoy divorciada y tengo alquilado el fondo de comercio de mi restaurante que está en pleno centro. Fue un cambio de vida tremendo, pero fue mi elección. Tenemos tres hijos: Nicolás, Lola y Triana. Soy muy familiera. Yo quería tener mi familia y sabía que mi carrera no era compatible con criar hijos. Mucho menos viviendo en Mar del Plata. Ya tenía 30 años y era momento de cumplir ese sueño”. Y contó también que ahora que sus hijos ya están grandes, quiere volver al mundo del espectáculo.
Un gran misterio

Sabrina Pettinato también fue una vedette de Rompeportones, pero poco se sabe de ella desde hace ya muchos años. Alejandra Mora, con quien mantuvo una estrecha amistad mientras compartían el programa, la vio por última vez en 2019. “Nos queríamos mucho, hicimos una amistad muy linda. Cuando me vine a Mar del Plata, me visitaba y vino a conocer a mis hijos. De hecho, a mi última hija la conoció y se volvió ese mismo día a la ruta. Eso fue en 2008 y durante diez años no supe nada más de ella porque había cambiado de teléfono, no usaba redes sociales y se había empezado a comentar que había fallecido. Pero en 2019 apareció en el restaurante; en ese momento estaba mi marido que la trajo a casa. Le di un abrazo fuerte porque yo la hacía muerta”.
“Vino con la hija, en ese entonces tenía 12 años, y se quedaron en mi casa hasta que alquiló algo cerca. Me contó un montón de historias de la nena, que ella viajaba mucho y se la llevaba porque no quería dársela al padre, porque el abuelo había tenido intentos de abuso. Me quedé helada, me parecía una película lo que me estaba contando. Pasó un mes y ella tenía que ir a una audiencia en San Isidro y la acompañamos con mi papá. Fuimos al juzgado y me encontré con algo que jamás pensé que iba a vivir. Fue una situación horrible porque en esa audiencia le sacaron a la nena”.
Y luego sumó: “Volvimos a Mar del Plata y Sabrina juntó sus cosas y regresó a Buenos Aires porque quería recuperar a su hija. Hablamos durante dos o tres meses más y después cambió el teléfono y desapareció”.
Hace apenas unas semanas, se volvió a decir en algunos medios que Pettinato había muerto, pero Mora asegura que un pariente suyo la vio hace seis meses en Pilar, en el Hospital Austral. “En 2019 Sabrina estaba morocha y mi pariente la vio rubia. Le vio cara conocida y cayó que era ella cuando de un consultorio la llamaron por su nombre y ella se levantó y entró. Me quedé tranquila porque estaba bien. Es que ella estaba enferma: le habían declarado leucemia. La última vez que vino a verme estaba muy delgada y muy asustada, como escapando todo el tiempo. De hecho, se había teñido el pelo oscuro”.





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