Redacción C6Digital
La voz de Gerardo Díaz Beltrán, referente de la Confederación Económica de la Provincia de Misiones, dejó una de las definiciones más contundentes durante la reunión informativa en la Comisión de Diputados sobre la realidad de las pymes. Con un mensaje directo y sin vueltas, puso el eje en lo que considera el problema central que hoy atraviesa al sector en todo el país: la falta de consumo. Para el dirigente empresario, allí está el punto de partida de cualquier discusión seria sobre recuperación, crecimiento y sostenimiento del entramado productivo.
Díaz Beltrán sostuvo que la crisis no distingue regiones ni actividades, y que existe un denominador común que atraviesa a los 23 distritos y a la Ciudad de Buenos Aires: la caída del consumo. Desde esa premisa, advirtió que se puede avanzar en normativas, leyes, herramientas de alivio o incentivos, pero que ninguna medida tendrá efecto real si las pymes no logran vender, sostener su caja diaria y recuperar el movimiento económico necesario para seguir en pie.
En su intervención, el dirigente misionero también dejó una definición de fuerte contenido político y económico al señalar que sin caja no hay innovación, no hay inventiva y tampoco desarrollo. En otras palabras, planteó que la pyme no puede pensar en crecer ni en transformarse si antes no logra resolver su funcionamiento cotidiano. La preocupación, según expresó, no pasa solo por el peso de la presión fiscal o por los obstáculos administrativos, sino por una realidad mucho más concreta: sin ventas, no hay posibilidad de proyectar.
A ese diagnóstico le sumó además una mirada crítica sobre las trabas que afectan especialmente al interior del país. Díaz Beltrán respaldó la postura de CAME en favor de un consenso fiscal entre provincias que permita normalizar la circulación de bienes y servicios, y recordó incluso que hay proveedores que directamente deciden no operar con Misiones por las dificultades que presenta el esquema vigente. Esa escena, relatada en plena comisión, reflejó para él el nivel de distorsión que enfrentan muchas economías regionales.
Lejos de quedarse en la queja, el representante misionero planteó que el desafío es construir bases sólidas para que las pymes puedan sostenerse y crecer. Pero insistió en que ese camino no será posible sin un consumo consolidado. Su exposición dejó así una idea central que atravesó toda su participación: las pymes no necesitan solamente mejores reglas o menos trabas, sino un mercado que vuelva a moverse. En ese punto, su mensaje fue claro: sin consumo real, no habrá cambios reales para las pymes argentinas.





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