El actual N°1 del ranking FIFA y vigente subcampeón del mundo tiene un objetivo claro en esta Copa del Mundo: ir por la tercera estrella para sumarla a sus consagraciones en Francia 1998 y Rusia 2018. Chances tiene. A la hora de hablar de favoritos es imposible no mencionar a Francia. El equipo dirigido por Didier Deschamps, que lleva casi 14 años en su cargo, fue semifinalista en la Eurocopa 2024, terminó tercero en la Nations League 2025 y logró su clasificación al Mundial al ganar su grupo con facilidad. Los buenos resultados son el fiel reflejo de un plantel al que le sobra calidad y jerarquía y que cuenta con recambio en todas sus líneas. Sobre todo en el ataque, su punto más fuerte.
El estilo del seleccionado francés es bastante reconocible. A partir del clásico 4-2-3-1 que Deschamps raramente modifica, el juego del equipo galo se basa en ser protagonista a partir de sus ataques bien verticales. Poca tenencia y muchas transiciones. La idea de jugar directo para sus atacantes se mantiene firme con el paso de los años. Y tan mal parece que no le va. Con Deschamps acumula ya dos finales al hilo (campeón en el 2018 y subcampeón en el 2022) y podría sumarse a Alemania (82, 86 y 90) y Brasil (94, 98 y 2002), los únicos que saben lo que es llegar tres veces consecutivas al partido decisivo.
Deschamps, como en los dos últimos Mundiales con Francia, utilizará el 4-2-3-1 como esquema táctico.
El rol de Dembelé
La estrella y capitán del equipo es Kylian Mbappé pero el jugador cuya función aporta algo distinto desde lo táctico es Ousmane Dembelé. El vigente ganador del Balón de Oro arranca recostado sobre la banda derecha pero no juega como un wing clásico. Por momentos, como se vio claramente en el último amistoso de marzo ante Brasil, abandona la raya y se mueve hacia adentro aunque algo más retrasado. Como un viejo 8. Ese movimiento tiene un sentido estratégico: generar, con el doble 5, superioridad numérica en la zona de la mitad de la cancha.
Su cambio posicional le genera una lógica duda al lateral izquierdo rival: ¿lo persigue hacia adentro, dejando libre la banda, o se mantiene en su sector, generando que Francia se haga más fuerte por los pasillos interiores? Si lo sigue, Olise, que juega de mediapunta por dentro, se tira a la banda (posición en la que juega en el Bayern Munich) para aprovechar ese espacio. ¿Y el volante rival izquierdo? Suele estar atento a las subidas del lateral, Koundé. El cambio de marcas entre el lateral y volante o extremo rival debe ser coordinado para evitar algún desajuste. Esta Francia suele lastimar ante el menor error rival.
El mapa de calor de Dembelé vs. Brasil: interiorizado, como un clásico 8, sin tanta profundidad por la banda.
De esa forma, el rol de Dembelé adquiere bastante relevancia en una selección que siempre se muestra agresiva en ataque, vertiginosa y que se hace muy fuerte en la transición defensa-ataque por la velocidad y jerarquía para definir que tienen todos sus atacantes. En definitiva, Francia no necesita someter para ganar. Te puede dejar nocaut con una sola mano. Eso sí, como todo equipo ambicioso en la ofensiva, no suele ser tan sólido en la otra transición, la de ataque-defensa cuando pierde la pelota. Ahí está uno de sus puntos débiles. ¿Otro? Cuando el rival defiende en bloque bajo. Ahí pasa a depender mucho más de un arrebato individual que del juego colectivo.
Video: Francia en la pizarra
El análisis del seleccionado francés de cara al Mundial 2026.
El posible 11 y las variantes
El dueño del arco es Mike Maignan, sucesor de Hugo Lloris. Por delante del arquero del Milan hay una línea de cuatro integrada por Jules Koundé como lateral derecho, la dupla William Saliba-Dayot Upamecano en la zaga central y Lucas Digne, en principio, de lateral izquierdo. Malo Gusto espera como variante de Koundé por la derecha, Ibrahima Konaté y Lucas Hernández son el recambio en el centro de la defensa y por la izquierda aparece el otro Hernández, Theo.
En el doble cinco, para aportar despliegue, coberturas, recuperación de pelota y también pase hacia adelante, Deschamps mezcla a Aurelien Tchouameni y Manu Koné. Más posicional el del Real Madrid, más dinámico el de la Roma. En el banco esperan otros cuatro volantes con nombres de peso y diferentes características: Eduardo Camavinga, André Rabiot, el interminable N’Golo Kanté y Warren Zaire-Emery.
Los cuatro mosqueteros de adelante tienen tres fijos: el ya mencionado Dembelé que arranca por la derecha, Michael Olise como mediapunta y Mbappé como falso 9, ya que es un futbolista que en su selección sale mucho del área y suele convertirse también en armador de juego. La duda pasa por el cuarto jugador ofensivo, el que arranca sobre la izquierda. Por esa punta, Deschamps en los últimos tiempos probó a Bradley Barcolá y Desiré Doué (ambos del PSG), Marcus Thuram (Inter) y Hugo Ekitike (Liverpool). Este último se rompió el tendón de aquiles el mes pasado y se perderá el Mundial. Y el otro suplente pero con chances de arrancar de titular por su gran nivel esta temporada en el Manchester City es Rayan Cherki. Si jugara de entrada habría cambio de posiciones: él por detrás de Mbappé, Olise a la banda derecha y Dembelé a la banda izquierda.
Olise y Mbappé, dos de las principales armas de ataque del equipo galo.
Como si fuera poco el potencial del medio hacia adelante, también se suman otros nombres a disposición del DT: Maghnes Akliouche y nuestro conocido Kolo Muani.
Si algo no le falta a Francia, para soñar con ser otra vez campeón del mundo, es jerarquía y recambio. ¿Le alcanzará para cumplir su anhelo?
El grupo de Francia en el Mundial
El conjunto francés integra el grupo I en la primera fase del Mundial 2026. Estos serán sus tres partidos:
16 de junio vs. Senegal (MetLife Stadium, Nueva York).
22 de junio vs. Irak (Lincoln Financial Field, Filadelfia)
26 de junio vs. Noruega (Gillette Stadium, Massachusetts)
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