
La cuarta Marcha Federal Universitaria dejó en Misiones una imagen difícil de recordar en los últimos años: una movilización que desbordó las calles del centro de Posadas y convirtió a la plaza 9 de Julio en el punto de llegada de una multitud atravesada por la defensa de la educación pública.
El punto de convocatoria fue el Mástil de la avenida Uruguay, a las 14. Desde allí, la columna avanzó por la calle Ayacucho hasta la intersección con Bolívar, en dirección a la plaza. Más de doce cuadras de manifestantes recorrieron el centro posadeño en una caravana que, a cada paso, sumaba más personas.
Cuatro cuadras y media podían contarse cuando la columna todavía estaba lejos del acto central. Minutos después, siete cuadras completas avanzaban entre cánticos, banderas y aplausos. Una convocatoria que los presentes describieron como una de las más masivas que haya vivido la provincia.
La columna avanzó por calle Ayacucho y llegó a cubrir más de siete cuadras.
Estudiantes, docentes, no docentes, jubilados y trabajadores universitarios se sumaron unidos contra el desfinanciamiento, apenas un día después de conocerse nuevos recortes y quita de subsidios a las universidades nacionales, y horas antes de una reunión clave entre el gobierno nacional y las autoridades universitarias.
“Exigimos que se cumplan los principios democráticos. No puede ser que el gobierno nacional actúe de manera inconstitucional”, expresó Gisela Spasiuk, docente y Secretaria General Académica de la Universidad Nacional de Misiones (Unam).
Al llegar al centro de la ciudad, el acto principal tuvo como eje la lectura de un memorándum consensuado por las organizaciones universitarias y replicado en cada una de las marchas realizadas en el país. El documento expuso el rechazo al ajuste sobre las universidades públicas y reclamó la aplicación efectiva de la Ley 27.795 de Financiamiento de la Educación Universitaria y Recomposición del Salario Docente, sancionada por el Congreso en 2025 y aún sin aplicación plena.
“Marcho por una universidad de calidad, por un sueldo digno, porque tuvimos una pérdida salarial enorme producto de la devaluación y aun así seguimos enseñando. Esta es nuestra lucha, la de los docentes y la de los alumnos, porque nosotros también estudiamos en una facultad pública”, sostuvo una docente de la Facultad de Ciencias Exactas.
Estudiantes, docentes, no docentes y vecinos se sumaron a la movilización.
La trabajadora universitaria contó que estuvo tres años trabajando ad honorem y que hoy, con un cargo de ayudante de primera de diez horas semanales, percibe un salario de $250.000.
Nahuel, estudiante avanzado de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Unam, marchó en reclamo de mayor financiamiento universitario. Contó que fue uno de los perjudicados por el recorte de políticas estudiantiles, como el desfinanciamiento del comedor universitario, las becas y la quita de las becas Progresar.
“No hay una respuesta de por qué me sacaron la beca. Estoy acá por la posibilidad de continuar mis estudios y para que muchos más estudiantes puedan acceder a una educación de calidad, habitar la educación pública y no las calles”, expresó.
“Alguien no nos está escuchando y por eso tenemos la obligación de salir a las calles para hacernos oír”, dijo Jeremías, estudiante de la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades.
Ana Lucía, colombiana radicada hace diez años en Misiones y tesista de la Licenciatura en Trabajo Social, también participó de la movilización.
“Hay que defender la universidad pública y este derecho”, declaró.
Además, sostuvo que en un contexto regional atravesado por el avance de políticas de derecha no se pueden perder las conquistas alcanzadas por los pueblos.
“En Colombia estudié en una universidad privada y, aunque soy profesional, no pude homologar mis estudios. En la universidad pública fue una experiencia totalmente distinta: te da otra visión, te hace mirar el contexto y, como inmigrante, acceder a este derecho es un gran logro que no debe ser quitado”, expresó.
Milei y Adorni fueron los principales apuntados en los carteles de los manifestantes.
Entre los principales puntos, el memorándum advirtió sobre la caída real del presupuesto universitario, que según el informe del CEPA alcanzó el 41,6% respecto de 2023, además de la pérdida del poder adquisitivo de docentes y no docentes, cuyos salarios acumulan una caída superior al 34% desde noviembre de 2023.
También se remarcó que gran parte de los trabajadores universitarios perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza y que el proyecto impulsado por el gobierno nacional no recompone las pérdidas acumuladas frente a la inflación.
Por su parte, el vicerrector de la Unam, Sergio Edgardo Katogui, presente en la marcha, expresó que la masiva convocatoria refleja el acompañamiento de toda la comunidad universitaria y de gran parte de la sociedad al reclamo del sector.
“Elevamos este reclamo desde el sistema universitario pidiendo algo tan simple como el cumplimiento de una ley que lleva más de 200 días sancionada y cuya aplicación sigue siendo dilatada sistemáticamente”, señaló.
Además, remarcó la fuerte pérdida del poder adquisitivo de docentes y trabajadores universitarios, junto con la falta de recomposición de las partidas destinadas al funcionamiento de las universidades.
Para Katogui, resultó “casi una provocación” que un día antes de la marcha el gobierno nacional anunciara nuevas medidas de recorte al sistema universitario y que recién después de la movilización convocara a una reunión.
Y sostuvo que este marco de ajuste impacta en toda la sociedad pero “pese a eso, hemos tenido la mayor cantidad de inscriptos en toda la historia de la universidad. Por eso entendemos que la universidad pública sigue siendo la esperanza de los jóvenes y que la sociedad continúa depositando su confianza en la educación pública. Eso redobla nuestro compromiso para seguir luchando y defender la universidad pública como esperanza del pueblo”, concluyó Katogui.
Universitarios vuelven a las calles para exigir el cumplimiento de la ley




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