Si no fuera una final, Aníbal Moreno seguramente ya estaba descartado para jugar en el Kempes. Las lágrimas en el banco tras ser reemplazado frente a Rosario Central, el esguince en el ligamento colateral medial derecho y las tres semanas, como mínimo, de recuperación para ese tipo de lesión lo convertían en una baja más para Eduardo Coudet ante Belgrano. ¿Por qué el potencial? Porque el volante de River nota que está mejor, quiere dar el presente como sea en el duelo decisivo y, tras pasar de ser una baja segura a convertirse en incógnita, se ilusiona con una recuperación que a esta altura de la previa sería milagrosa.
Estar a un solo partido de ganar el título después de un enorme esfuerzo durante el semestre no es cosa de todos los días. En este contexto, el volante central siente que tiene que empujar desde la mitad de la cancha a sus compañeros para poder levantar el ansiado trofeo y también, sin egoísmo, siente también que llegaría en las condiciones físicas adecuadas para que la ayuda no se convierta en una complicación durante el desarrollo del juego.
Según pudo averiguar Olé, al nacido en Catamarca le bajó el dolor y durante las próximas horas hará el esfuerzo y todo lo que esté a su alcance para meterse entre los concentrados en tiempo récord. Con ejercicios de kinesiología y trabajos para fortalecer la zona en la rodilla derecha, el #5 sabe que corre el riesgo de empeorar la lesión, aunque su cabeza está enfocada en el presente y en sus ganas de jugar como sea en Córdoba para romper con el diagnóstico inicial.
Siendo que la medicina no es una ciencia exacta porque cada paciente es único, los plazos estimados para su vuelta a las canchas pueden achicarse. Estar desde el arranque con normalidad sería atípico, pero no sería el primer caso, con antecedentes cercanos en el fútbol argentino con Maravilla Martínez como protagonista.
Más allá de sus ganas, el que tendrá la última palabra en caso de que el volante responda de forma satisfactoria será el Chacho. Es cierto que el Chacho no es afín a arriesgar a jugadores que no están al 100% y ha dado muestras desde su llegada, pero la dupla que Moreno formó con Fausto Vera y el hecho de que el posible reemplazante sea el chico Lucas Silva le dejan una pequeña puerta abierta al ex Palmeiras.
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Con 2.001 minutos en el semestre repartidos en 23 partidos y asistencia prácticamente perfecta (sólo faltó contra Carabobo en Venezuela), esas estadísticas indican que es una pieza valiosa para Coudet en el eje del campo. Y más para una final en la que Moreno sueña con estar. ¿Será Aníbal Milagro?




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