La deuda de la tarjeta de crédito es un problema que alcanza cada vez a más argentinos. Debido a las altas tasas de interés, cancelar el saldo se vuelve complejo, especialmente cuando se acumulan varios meses de mora.
Según un informe de la consultora Analytica al que accedió LA NACION, más de cinco millones de argentinos acumulan más de tres meses de atraso en el pago de sus créditos. En un contexto de deterioro del mercado laboral e ingresos rezagados en algunos segmentos de la población, la morosidad alcanza a casi tres de cada diez personas con algún tipo de deuda en el sistema financiero. La situación es especialmente crítica entre los argentinos de 18 a 30 años: la irregularidad alcanza niveles cercanos al 40%, el porcentaje más elevado de todos los grupos etarios.

Ante este contexto, ¿qué hacer para no caer en la morosidad y pagar la tarjeta de crédito? Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, señaló que “lo más importante es reducir progresivamente el capital adeudado mes a mes”. Esto se debe a que “los intereses se acumulan sobre saldos cada vez más elevados y la deuda puede crecer a un ritmo difícil de revertir”.
En ese sentido, recomendó evitar pagar únicamente el monto mínimo. “Siempre que sea posible, conviene realizar pagos superiores al mínimo exigido y, en aquellos meses en los que la situación financiera lo permita, cancelar el saldo total de la tarjeta”, detalló. De esta manera, se logra reducir el capital pendiente, disminuir el impacto de los intereses futuros y acelerar el proceso de saneamiento financiero.
En sintonía, Pedro Piñeiroa, head of Payments del Banco Galicia, remarcó que esta estrategia es fundamental para “no generar intereses”. En el único caso que consideró necesario cubrir el pago mínimo es para “evitar caer en mora”, dado que implica cargos adicionales y la inhabilitación de la tarjeta. “A su vez, contar con la posibilidad de realizar pagos intermedios —entre el mínimo y el total— permite reducir el saldo financiado y, en consecuencia, los intereses a abonar”, agregó.

También destacó que existen soluciones que pueden permitir ordenar las finanzas personales. Una de ellas es la posibilidad de financiar los saldos del resumen de tarjeta en cuotas fijas a través de planes de pago. Por otro lado, se puede solicitar cambiar la fecha de vencimiento de la tarjeta para alinearla con el cobro del sueldo, lo que puede facilitar “una mejor planificación de los pagos”.
Finalmente, Piñeiroa evaluó que es conveniente adquirir algunos “hábitos financieros saludables” para evitar caer en la mora de la tarjeta de crédito. “Registrar ingresos y gastos, evitar consumos impulsivos y utilizar la tarjeta como medio de pago —y no como una extensión del ingreso— contribuye a sostener un mayor equilibrio en las finanzas personales”, concluyó.
Cómo calcular el costo de la tarjeta de crédito
Para comprender el impacto de estas deudas, es necesario entender cómo se calculan. Según detalla el Ministerio de Economía en su sitio oficial, la tasa de interés es el precio que la entidad financiera cobra por prestar dinero, pero a ello deben sumarse comisiones y gastos asociados.
Por lo tanto, la Tasa de Interés Nominal Anual (TNA) no es suficiente para medir el costo total. Se debe contemplar el Costo Financiero Total (CFT), que incluye la Tasa de Interés Efectiva (TEA) —lo que efectivamente se paga— sumada a todas las comisiones y gastos operativos. Este indicador es la única herramienta precisa para conocer cuánto cobra realmente el banco por la financiación.



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