Mientras avanzan los anuncios sobre la reconversión y próxima reapertura del establecimiento conocido públicamente como el zoológico de Montecarlo, la Fundación Ohana expresó su preocupación por la falta de información oficial sobre el destino de los más de 400 animales que permanecen en el predio. La entidad advirtió que, hasta el momento, las medidas difundidas públicamente se han enfocado principalmente en cambios de imagen, tareas de embellecimiento y una nueva denominación para el lugar, sin que se hayan dado a conocer detalles técnicos sobre el bienestar animal, la atención veterinaria o el futuro de cada ejemplar.
A través de un comunicado, la organización sostuvo que cualquier proceso de reconversión debe tener como eje principal la situación de los animales y no únicamente la transformación estética o institucional del establecimiento. En ese sentido, señalaron que aspectos como la atención sanitaria, el enriquecimiento ambiental, la adecuación de los recintos y el manejo específico de cada especie son factores determinantes para garantizar su calidad de vida.
Desde la Fundación Ohana remarcaron que acciones como pintar instalaciones, renovar carteles o modificar el nombre del predio pueden cambiar la percepción pública del lugar, pero no representan por sí mismas mejoras concretas para los animales. Según indicaron, una transformación real debe incluir medidas verificables vinculadas al bienestar animal, acompañadas por objetivos claros, seguimiento profesional y mecanismos de control permanentes.
Ante este escenario, la entidad presentó un pedido formal de información ante el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones. Entre los puntos solicitados figuran el acceso al plan integral de reconversión, el destino previsto para los ejemplares actualmente alojados en el predio, la identificación de los profesionales veterinarios responsables y la participación de especialistas en fauna silvestre y bienestar animal.
Además, requirieron conocer cuáles serán los criterios técnicos que se utilizarán para evaluar las condiciones de los animales durante y después del proceso de reconversión, así como los organismos o equipos encargados de fiscalizar y monitorear el cumplimiento de las medidas anunciadas. La fundación considera que la sociedad tiene derecho a conocer de manera pública cómo se desarrollará este proceso y cuáles serán las garantías concretas para los ejemplares involucrados.
Desde la organización señalaron que una verdadera reconversión requiere planificación técnica, participación de profesionales especializados, auditorías permanentes y mecanismos transparentes de seguimiento. Asimismo, solicitaron que las autoridades hagan público el contenido completo del proyecto y la identidad de los responsables de llevarlo adelante. «Los animales no necesitan maquillajes; necesitan bienestar, atención profesional, transparencia y garantías concretas para su futuro», concluyeron.




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