El bloque “Conexiones”, conducido por Romina Rivero, presentó una entrevista con Andrés Yech, estudiante de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), quien relató el origen de la actividad metalúrgica familiar en Oberá, su crecimiento dentro de ese entorno productivo desde la infancia y su actual formación universitaria en Posadas, donde combina el aprendizaje académico con la experiencia de haber vivido siempre vinculado a talleres, trabajo industrial y gestión empresarial familiar, atravesando distintas etapas de expansión del negocio y de formación personal.
Yech describió el inicio del emprendimiento en 1986 a partir de una base material reducida que dio origen a la actividad metalúrgica. “Mis dos viejos, Juliana Caterine Furtenbach, mi mamá, y Mario Yech, mi papá, estando de novios todavía, a través de una herencia que tenía mi viejo de un galponcito, un equipo de soldadura y una moto, arrancan en lo que es la industria metalúrgica”, contó. En ese momento inicial, explicó, la actividad se organizaba en trabajos pequeños de herrería que fueron generando los primeros vínculos con clientes.
Con el paso del tiempo, esa actividad inicial se amplió y se dividió en distintas unidades productivas dentro del mismo grupo familiar. “Hoy en día es la metalúrgica Mario Yech en la ciudad de Oberá”, explicó, y detalló la existencia de tres estructuras dentro del mismo grupo familiar: “Tenemos el suizo SSH… tenemos la metalúrgica Mario Yech… y Furtenbach, Proveedores Industria Metalúrgica”. Según describió, cada una se orienta a distintos niveles de producción industrial, desde soluciones de gran escala hasta provisión de materiales y trabajos específicos.
En su relato personal, Yech ubicó su infancia dentro del propio espacio de trabajo familiar, lo que marcó su vínculo con la actividad desde edades tempranas. “Yo nací y de la clínica me llevan al taller, entonces era como que me crié entre los hierros, me crié entre el aceite”, señaló. También describió rutinas cotidianas atravesadas por el funcionamiento del taller, con horarios de trabajo que se mezclaban con su vida escolar.
En ese contexto, explicó su decisión de orientarse a las Ciencias Económicas, luego de una etapa de formación técnica. “Empiezo a estudiar esto de las ciencias económicas”, dijo, al referirse al proceso de cambio de orientación académica. Indicó que ese cambio estuvo vinculado a la búsqueda de herramientas para comprender la administración y la dinámica interna de las empresas familiares.
Sobre su formación, destacó la importancia de herramientas vinculadas a la gestión, la comunicación y las relaciones sociales dentro del funcionamiento económico. “El capital social… es a quién vos conocés, quién sabe lo que vos no sabés”, expresó, y lo relacionó con la posibilidad de resolver problemas, generar vínculos comerciales y acceder a oportunidades dentro del ámbito productivo.
También se refirió a la forma en que encara los procesos de aprendizaje y la toma de decisiones, con énfasis en la continuidad del intento como parte del recorrido. “Caídas, errores, todos cometemos, lo vamos a seguir cometiendo”, afirmó, y agregó: “No hay nada más que hacer que intentarlo”. En ese sentido, vinculó su experiencia familiar con el desarrollo de proyectos que requirieron tiempo, prueba y error.
Finalmente, mencionó su participación en la vida institucional universitaria y su rol dentro de la facultad. “Soy consejero directivo electo”, señaló al referirse a su incorporación a espacios de representación estudiantil dentro de la UNaM, donde busca participar en decisiones vinculadas al funcionamiento académico y organizativo de la institución.





//


