No obstante, Frontex evita caer en el triunfalismo. Su director ejecutivo, Hans Leijtens, matiza la situación explicando que las cifras y el nivel de riesgo real ya no cuentan exactamente la misma historia: “La presión migratoria no desaparece, sino que se desplaza y se reconfigura según los conflictos, la inestabilidad regional y la constante adaptación de las redes de tráfico de personas”, repite.
📉 Irregular border crossings into the EU: down 37% in the first half of 2026
🔹 Just over 49 000 detections
🔹 Steepest drop: Western African route
🔹 Only increase: Western Mediterranean
Details ➡️ https://t.co/v00DykIM4M pic.twitter.com/EWic0XJ7Uo— Frontex (@Frontex) July 10, 2026
Sin embargo, contrariamente a la imagen que puede proyectar la actualidad inmediata, las estadísticas globales de Frontex cuentan en realidad una historia muy distinta: la de un claro retroceso en los cruces irregulares hacia la Unión Europea.
En 2025, la agencia europea de guardia de fronteras y de costa detectó aproximadamente 178.000 cruces ilegales de sus fronteras exteriores, lo que supone una disminución del 26 % respecto al año anterior: casi la mitad que en 2023 y el nivel más bajo desde 2021.
PARIS.– Miles de migrantes llegaron a nado al enclave español de Ceuta en el transcurso de una semana, reavivando una crisis que se creía controlada.
Pero ese episodio local, por muy espectacular que sea, no debe ocultar una realidad más compleja: a escala continental, las entradas irregulares están disminuyendo notablemente, aun cuando las rutas migratorias se desplazan y se transforman constantemente.
Entre la externalización al estilo italiano, el endurecimiento del marco europeo y la regularización masiva al estilo español, la Unión Europea (UE) sigue enfrentando esta crisis de manera desarticulada.
El Ministerio del Interior español indicó el viernes que unas 50.000 migrantes entraron a Ceuta desde la mañana del jueves y estimó que alrededor de la mitad ya habían emprendido la vuelta a sus países, mientras que la máxima autoridad del enclave dijo que al menos 34 personas murieron intentado cruzar, en la que podría ser la peor crisis migratoria en la historia reciente del territorio autónomo.
Minutos antes del comunicado de la cartera, el alcalde–presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, había estimado en 60.000 las personas que habían ingresado al enclave español en el norte de África.
Según El País, en la calle colindante al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), los jóvenes africanos improvisan refugios para protegerse del sol en las cunetas y las laderas del cerro. Cuelgan su ropa de las ramas de los árboles y las bolsas de plástico se acumulan en el terreno, mientras decenas de migrantes esperan, comen cuando pueden y duermen a la intemperie.
En la última semana y media se registró la llegada de 2000 migrantes hacia la ciudad española. “Estamos en una situación de absoluta emergencia humanitaria y social”, advirtió el alcalde-presidente de Ceuta, Juan Vivas, a la televisión pública española TVE.
En un comunicado, el Ministerio del Interior destacó “la ejemplar colaboración de España con Marruecos en todos los ámbitos, incluido en materia migratoria” y adelantó que implementarán “medidas para la entrega” al país africano, “lo antes posible, de todas las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta”.
La ciudad, de 85.000 habitantes, es un punto de fricción en importantes crisis diplomáticas recientes entre Madrid y Rabat (capital de Marruecos). Ceuta recibe a miles de trabajadores diarios que cruzan la frontera desde Marruecos para ganar dinero de forma legal.
Por otro lado y de manera informal, los migrantes a menudo nadan desde la localidad marroquí de Castillejos, recorriendo unos cinco kilómetros para alcanzar territorio español. Otros intentan el cruce desde la cercana localidad de Belyounech, donde la distancia es menor.
Ceuta limita con Marruecos y su frontera está delimitada y controlada estrictamente por las fuerzas de seguridad españolas. Es uno de los últimos vestigios, junto con Melilla, de la expansión del reino siglos atrás. Ahora enfrenta una situación compleja con la llegada de inmigrantes ilegales de diferentes países de África.

Marruecos no reconoce oficialmente a Ceuta y Melilla como territorio español, y a menudo se refiere a ellas como tierras ocupadas.





//






