Hay construcciones que llaman la atención por su diseño. Otras lo hacen por la tecnología que esconden detrás de sus paredes. En Leandro N. Alem, una vivienda sustentable muestra que ambas cosas pueden convivir en un mismo proyecto y abre la puerta a una forma diferente de pensar la construcción en Misiones: casas más eficientes, con menor consumo energético y preparadas para los desafíos ambientales y económicos que vienen.

La recorrida realizada por el periodista Jorge Kurrle permitió conocer de cerca cómo la innovación empieza a transformar un sector tradicional como la construcción. Frente a la vivienda modelo, la primera pregunta surgió casi naturalmente.
—“Cuando hablamos de una casa sustentable, ¿de qué estamos hablando realmente?”
El arquitecto Juan Carlos Kikue explicó que la respuesta va mucho más allá de la instalación de paneles solares. El concepto comienza desde el propio diseño de la vivienda, la elección de materiales con alta capacidad de aislación térmica y un sistema constructivo pensado para consumir la menor cantidad posible de energía. Sobre esa base se incorpora la generación eléctrica mediante energía solar, logrando viviendas con clasificación energética Clase A, uno de los niveles más altos de eficiencia.

Para potenciar esa propuesta nació una alianza con BH Electric Solar – Ingeniería Internacional, empresa que llegó desde Brasil para desarrollar proyectos en Misiones.
Durante la entrevista, Emerson, integrante de la firma, explicó que el desembarco en la provincia busca acercar soluciones que ya funcionan desde hace años en el vecino país y adaptarlas a la realidad local. Señaló que actualmente desarrollan sistemas tanto para viviendas conectadas a la red eléctrica como para construcciones completamente autónomas, capaces de abastecerse únicamente mediante paneles solares y bancos de baterías.

Mientras recorría cada rincón de la vivienda, Jorge Kurrle volvió a detenerse en una inquietud que seguramente muchos espectadores compartían.
—“La gran duda de cualquier familia es cuánto cuesta empezar a ahorrar.”

El ingeniero Jefferson, de BH Electric Solar, explicó que cada proyecto se calcula de manera personalizada porque depende del consumo de energía de cada vivienda. Indicó que las instalaciones comienzan aproximadamente en los 5.000 dólares, aunque el objetivo de la alianza con Kikue es desarrollar alternativas adaptadas a diferentes presupuestos para facilitar el acceso a esta tecnología. Destacó además que el ahorro obtenido con el paso del tiempo permite recuperar la inversión inicial.
Sin embargo, durante la conversación quedó claro que la verdadera eficiencia no depende solamente de producir electricidad.

Juan Carlos Kikue remarcó que una vivienda sustentable empieza por evitar pérdidas de energía. Una correcta aislación de techos y paredes permite mantener temperaturas interiores más estables durante el invierno y el verano, reduciendo considerablemente la necesidad de utilizar equipos de calefacción o aire acondicionado. Es decir, antes de generar energía, la clave está en consumir menos.
Ese cambio de paradigma representa uno de los mayores desafíos para la construcción moderna. Durante muchos años el costo de la energía ocupó un lugar secundario al momento de proyectar una vivienda. Hoy la realidad es distinta: la eficiencia energética comienza a ser un valor agregado que mejora la calidad de vida y también protege la economía familiar.

Arquitecto Juan Carlos Kikue con el periodista Jorge Kurrle
En ese proceso, la experiencia técnica adquiere un papel determinante. Emerson destacó que BH Electric Solar cuenta con un equipo integrado por ingenieros especializados que realizan el dimensionamiento de cada instalación, supervisan el montaje y garantizan el acompañamiento posterior. Para la empresa, instalar paneles solares no significa únicamente colocar equipos sobre un techo, sino diseñar un sistema capaz de responder a las necesidades específicas de cada hogar.
La entrevista dejó también una reflexión que trasciende a esta obra en particular. La construcción sustentable ya no aparece como una alternativa exclusiva para proyectos de lujo o desarrollos experimentales. Poco a poco comienza a incorporarse como una tendencia que busca reducir costos de mantenimiento, aumentar el confort de las viviendas y disminuir el impacto ambiental.
Antes de finalizar la recorrida, Jorge Kurrle formuló una última pregunta que sintetizó el interés de quienes seguían la entrevista.
—“Entonces, ¿una familia realmente puede bajar entre un 50 y un 70 por ciento su consumo de energía?”
Los especialistas respondieron que sí. Explicaron que, cuando el sistema está correctamente dimensionado y acompañado por una vivienda eficiente desde el punto de vista constructivo, esos niveles de ahorro son perfectamente alcanzables.
Más que una presentación tecnológica, la recorrida dejó una idea clara: el futuro de la construcción ya empezó a edificarse en Misiones. Un futuro donde la arquitectura, la ingeniería y las energías renovables dejan de competir con el costo de construir para convertirse en una inversión pensada para vivir mejor, gastar menos y cuidar el ambiente durante muchos años.




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