El defensor argentino Cristian “Cuti” Romero se convirtió oficialmente en jugador del Atlético de Madrid tras pasar la revisión médica y fue recibido de modo particular por el club, al que llegó tras ser transferido desde el Tottenham por $40 millones de euros.
Su arribo fue anunciado en las redes sociales del club con un video en el que Romero aparece vestido como piloto de Fórmula 1. En la producción, el futbolista tiene puesto un casco con los colores de la bandera argentina, un buzo con las rayas del club y maneja un auto de carrera con el número 1998, año en que nació.
La incorporación del marcador central de 28 años busca reforzar la defensiva del equipo, que la pasada temporada recibió 44 goles en la liga española, el registro más alto durante la gestión del también argentino Diego “Cholo” Simeone al frente del club.
El conjunto acordó el traspaso tras la salida a préstamo de Clément Lenglet al Benfica, imponiéndose en las negociaciones ante el interés que había manifestado Inter de Italia por Romero.
En su etapa de cinco años en el fútbol inglés, el jugador acumuló 123 partidos por Premier League, convirtió 11 goles y recibió 36 tarjetas amarillas junto con cuatro expulsiones.

Romero cerró su último año en Londres en medio de presuntos problemas de indisciplina, con cruces públicos con la dirigencia y un acercamiento a Arsenal, el clásico rival del equipo en que jugaba, según ESPN.
En tanto, el club sumó a dos centrales para su puesto, su compatriota Marcos Senesi y Jan Paul van Hecke. Además, su estilo de juego intenso y de mucho contacto lo acerca a la idea de equipo de Simeone, pero es distinta a la de su anterior club en Inglaterra.
El presente del Atlético Madrid
En paralelo a la llegada del defensor, el plantel madrileño disputó un partido amistoso de pretemporada frente a Olympique de Marsella en el estadio Vélodrome. El equipo conducido por Simeone se impuso por 2-1 con tantos de los juveniles Rodrigo Mendoza y Carlos Martín, mientras que Igor Paixao descontó para el conjunto francés.
Durante la jornada del encuentro, el delantero argentino Julián Álvarez no integró la formación y se quedó practicando en la Ciudad Deportiva de Majadahonda junto a Álex Baena, Juan Musso, Marcos Llorente y el lesionado Alexander Sorloth.
El atacante mantuvo una reunión informal con el entrenador en el vestuario para manifestarle su intención de pasar al Barcelona. Pese a esa solicitud, la dirigencia que encabeza Miguel Ángel Gil Marín sostiene la postura de no venderlo y se remite a la cláusula de salida de US$500 millones estipulada en el contrato del jugador hasta 2030.





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