El arquitecto Gastón Kibysz, de Oberarq Estudio de Arquitectura, presentó en una nueva edición de Espacio UNE una propuesta que pone el foco en aprovechar los materiales disponibles, la mano de obra local y la tecnología para desarrollar proyectos funcionales, accesibles y vinculados con el contexto misionero.
La premisa que atraviesa el trabajo del estudio es clara: “hacer útil cada cosa que tenemos en la casa”. Desde esa mirada, Kibysz explicó que buscan trabajar con aquello que está al alcance, combinando conocimientos, máquinas y tecnologías con materiales y recursos propios de la región.
En el espacio presentado pueden observarse fotografías, maquetas y diferentes experimentaciones que forman parte del proceso creativo del estudio. Algunas corresponden a obras ya terminadas, otras a proyectos actualmente en construcción y también a desarrollos que todavía se encuentran en etapa de planificación.
Uno de los aspectos más llamativos es la experimentación con materiales cotidianos. Kibysz mostró, por ejemplo, estructuras realizadas con palitos de escoba y piezas de MDF cortadas con láser, así como ensayos en los que utilizan la característica tierra colorada de Misiones como pigmento en mezclas cementicias, aplicándola en veredas, zócalos, alféizares y medianeras.
También destacó el trabajo realizado sobre el ladrillo común, buscando mediante herramientas sencillas y mano de obra capacitada otorgarle nuevas terminaciones y posibilidades estéticas. La intención es encontrar alternativas que permitan alcanzar buenos resultados arquitectónicos sin necesariamente elevar los costos de una construcción.
Para el arquitecto, uno de los desafíos fundamentales pasa por lograr que las obras efectivamente puedan concluirse. Por eso, sostuvo que resulta indispensable comprender las posibilidades económicas de cada propietario, las dinámicas técnicas y las características de la mano de obra disponible en cada lugar. El estudio trabaja con proyectos muy diversos, que van desde viviendas hasta instituciones médicas.
Kibysz, de 33 años, contó además que creó personalmente el estudio, que recientemente cumplió nueve años de actividad y se encamina hacia su primera década de trayectoria.
Al hablar de tendencias arquitectónicas en Misiones, prefirió alejarse del concepto de moda. Señaló que cada material puede responder a una necesidad particular y destacó especialmente la versatilidad del ladrillo, capaz de generar sombra, ventilación, filtros visuales o funcionar como parasol según la disposición elegida.
La chapa y la madera también forman parte de las alternativas utilizadas, aunque remarcó que el clima húmedo de Misiones obliga a analizar cuidadosamente dónde y cómo incorporar determinados materiales.
Así, la propuesta de Oberarq Estudio de Arquitectura muestra una arquitectura que no busca fórmulas predeterminadas, sino que parte del territorio y de los recursos disponibles para encontrar soluciones. Una manera de proyectar en la que la identidad regional, la creatividad y la funcionalidad se encuentran para hacer posible, ante todo, que cada obra pueda terminarse.





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