La religión y la espiritualidad mantienen una presencia extendida en la vida cotidiana de los argentinos, aunque sus expresiones se vuelven más personales y diversas. Según la Encuesta Nacional sobre Religión Vivida 2026, el 95,2% de las personas consultadas realizó al menos una práctica religiosa o espiritual durante el último año. Rezar, meditar, asistir a celebraciones o tener un espacio de devoción en casa forman parte de ese universo, que también incluye a personas sin pertenencia religiosa.
El primer informe, elaborado por los investigadores Hugo H. Rabbia, de la Universidad Católica de Córdoba y el CONICET, y Gustavo Morello, de Boston College, propone observar la religión desde lo que las personas hacen, más allá de cómo se identifican o de las creencias que declaran.
El resultado muestra una espiritualidad que sigue activa, pero que encuentra en el hogar y en los momentos de intimidad un lugar central. El 76% manifestó que reza u ora, mientras que el informe registra un 60,3% que lo hace al menos semanalmente, incluida la frecuencia diaria. Además, la oración fue elegida como la práctica más importante por el 35,2% de los encuestados.
Entre quienes señalaron la oración como su práctica principal, el 70% la realiza en soledad y el 68,2% en su casa. La búsqueda de paz interior aparece como uno de sus motivos centrales, con un 31,1%.
Esa misma necesidad tiene todavía más peso entre quienes priorizan la meditación: el 53,7% la vincula con la búsqueda de tranquilidad interior. También en este caso predominan las prácticas individuales y domésticas: el 65,7% medita en soledad y el 60% lo hace en su hogar.
La presencia de lo religioso dentro de las viviendas se expresa, además, en un dato concreto: el 30,4% tiene altarcitos o espacios de devoción. A su vez, el 9,7% lleva marcas o tatuajes corporales de carácter espiritual o religioso.
La dimensión comunitaria conserva su lugar. Asistir a misa o a servicios religiosos fue considerada la práctica más importante por el 12,2%. Entre quienes la priorizan, el 43,4% concurre en familia; conectar con Dios o la divinidad y agradecer figuran entre las principales motivaciones.
La transmisión entre generaciones también sigue presente. El informe señala que el 73% de quienes oran y el 86,7% de quienes asisten al culto han invitado o involucrado a sus hijos en esas prácticas.
En materia de creencias, el 70% de los consultados afirmó creer en Dios, mientras que otro 8,3% expresó que cree en una energía u orden superior, sin creer en Dios. La creencia en la existencia del alma alcanzó al 76,9%.
Sin embargo, realizar alguna actividad espiritual no implica que esta ocupe un lugar decisivo en la vida personal. El 20,9% respondió que ninguna de las prácticas relevadas era la más importante para sí. Los investigadores interpretan ese resultado como una posible vinculación más débil, esporádica o asociada a la costumbre.
El estudio también identifica un desplazamiento desde el catolicismo de crianza hacia la categoría de personas sin filiación religiosa. Entre estas últimas, el 45,5% no destacó ninguna práctica como principal, mientras que el 15,9% eligió la meditación, los ejercicios de respiración o el yoga.
La encuesta incluyó preguntas sobre una eventual visita del papa León XIV al país. Ante ese escenario, el 16,5% manifestó intención de asistir a verlo y un 34% respondió que todavía no lo sabía. Entre quienes expresaron disposición a concurrir, el 77% era católico y casi el 11%, evangélico.
El relevamiento se realizó entre el 27 de agosto y el 7 de septiembre de 2026, con 2.414 casos y cobertura de las 24 jurisdicciones argentinas. Combinó encuestas domiciliarias y cuestionarios online, estos últimos mayoritarios y obtenidos mediante un muestreo no probabilístico por cuotas.
Los resultados describen una convivencia de distintas intensidades de la fe: desde quienes organizan su vida alrededor de numerosas prácticas hasta quienes mantienen gestos ocasionales. Para los autores, gana espacio una religiosidad personalizada, íntima y doméstica, un fenómeno que denominan “cuentapropismo religioso”.





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