La industria de las dos ruedas atraviesa uno de sus mejores momentos en la Argentina. En marzo de 2026 se patentaron 79.115 motos 0km, el registro más alto de la historia, según la División Motovehículos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara).
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En este contexto, varias marcas muestran una fuerte expansión en sus ventas, como es el caso de Yamaha, que vuelve a ganar protagonismo tras ampliar de manera significativa su portfolio local.
Producto de estas acciones, la compañía logró incrementar sus ventas un 69% en el primer trimestre de este año (5011 ventas) en comparación con los primeros tres meses del año pasado (2949 ventas), según Acara.
De acuerdo con especialistas del sector, el mayor crecimiento se concentra en el segmento de baja cilindrada, donde cada vez más usuarios optan por una moto tanto para trabajar como para el uso cotidiano. Dentro de esta última categoría, Yamaha ofrece una gama variada que incluye scooters y modelos street de 150 cc, cada uno con propuestas diferenciadas.
En ese universo, se destacan dos unidades con enfoques distintos. Por un lado, la Yamaha FZ V4.0, con una impronta más agresiva y deportiva, pero pensada para un usuario urbano y funcional: alguien que prioriza una moto ágil, eficiente y moderna para el uso diario.
Por otro, la Yamaha FZ-X, que apuesta a un estilo más urbano con un fuerte foco en el diseño y la estética, orientada a un perfil más emocional que busca, además de moverse en la ciudad, una experiencia de manejo más relajada y disfrutable.

Ambos modelos destacan por la eficiencia en el consumo de combustible, un aspecto clave dentro de su propuesta. En este caso, la FZ-X fue el modelo que probó LA NACION.
Cómo es la Yamaha FZ-X
Este modelo llegó en 2024 a la Argentina y se posiciona como una de las opciones para acceder a la marca. Esa etiqueta no implica que se trate de una moto básica: por el contrario, presenta un nivel de equipamiento, tanto en tecnología como en seguridad.
Antes de encender la Yamaha FZ-X, lo primero que llama la atención es su diseño. Con un estilo neo retro bien logrado, sus líneas y proporciones le dan una presencia destacada, al punto de que muchos podrían pensar que se trata de una moto de mayor cilindrada (aunque está impulsada por un motor de 150 cc).

Un detalle que complementa muy bien el diseño son, sin dudas, las tonalidades disponibles, que van desde el negro (unidad probada por LA NACION) hasta opciones en azul y naranja.
Asimismo, cuenta con un faro delantero redondo tipo LED, tanto para luz alta como baja, lo que permite que la moto se destaque tanto de día como de noche. No se trata solo de un recurso estético, sino también de un aporte clave en materia de seguridad, al mejorar su visibilidad. Por su parte, el faro trasero presenta un nuevo diseño en acrílico rojo y también incorpora tecnología LED.

En cuanto a sus dimensiones, cuenta con una altura total de 1115 mm, ancho de 785 mm, largo de 2020 mm, distancia mínima al suelo de 165 mm y un dato importante de 810 mm de altura al asiento. El peso en orden de marcha es de 140 kg, mientras que la capacidad del tanque alcanza los 10 litros.
El asiento es generoso tanto para el conductor como para el acompañante, y las pedaleras están ubicadas bien adelantadas, algo que favorece la postura de manejo. A su vez, por la magnitud del tanque, las piernas tienden a ir un poco más abiertas de lo habitual en motos de este segmento, aunque esto no altera la buena dirección que tiene ni la facilidad para maniobrarla. También, en lo que tiene que ver con la posición de manejo, suele ser más erguida y relajada.
En lo que refiere al uso de la Yamaha FZ-X, si bien a primera vista podría pensarse como una moto exclusivamente urbana, incorpora algunos elementos que le permiten incursionar en caminos off-road (leves). Entre ellos se destacan las cubiertas de tipo multipropósito, una chapa cubrecárter metálica y los fuelles en la suspensión delantera, que aportan protección y versatilidad fuera del asfalto.
Un dato no menor es que equipa una tablero multifuncional de LCD con buena visibilidad hasta cuando le da el sol, con una toma de carga.

En cuanto a su motorización, ofrece un monocilíndrico de 149 cc, de simple árbol de levas (SOHC) y refrigerado por aire, asociado a una caja de cinco velocidades. Esto le permite entregar 12,5 CV a 7250 rpm y 13,3 Nm de torque a 5500 rpm. Además, cuenta con inyección electrónica, sistema de encendido TCI, lubricación por cárter húmedo, arranque eléctrico y una relación de compresión de 9.6:1.
En lo que respecta a tecnología, el modelo cuenta con el sistema Y-Connect, compatible con la aplicación de Yamaha, que permite al conductor acceder a una experiencia más completa, con información de la moto desde el teléfono.
En materia de seguridad, incorpora control de tracción (desconectable), un aspecto clave sobre todo para quienes se inician en el mundo de las motos. Además, cuenta con ABS en el freno delantero, lo que ayuda a evitar la pérdida de control en situaciones de frenado exigente, mejorando la estabilidad y la seguridad. A esto se suma un sistema de frenos compuesto por un disco delantero de 282 mm y un disco trasero de 220 mm, que aportan una respuesta equilibrada y eficiente en distintas condiciones de uso.
- El precio de lista es de $6.043.000 en abril 2026.





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