Camioneros tuvo paciencia de equipo convencido. Lo empujó desde el inicio, con la pelota y con la idea fija de jugar en campo rival, aun cuando el primer tiempo se le fue entre intentos sin profundidad y un par de aproximaciones que no alcanzaron para romper el cero. Del otro lado, Defensores Unidos, que llegaba con cuatro sin perder y la ilusión de prenderse arriba, eligió esperar. Apostó a la contra, a encontrar algún espacio en el desorden, pero casi nunca logró incomodar. Así, el descanso encontró a los dos en deuda, con más promesas que acciones concretas.
Pero el Verde no negoció su plan. Salió al segundo tiempo con la misma intención y, cuando el partido pedía algo distinto, lo encontró sin traicionarse. Después de la lluvia, llegó el gol. Gabriel López le cambió la cara al ataque y la jugada terminó donde tenía que terminar: en el área. Ahí apareció Mirko Coronel, lateral con alma de delantero, atento a un rebote y frío para definir de zurda, abajo, imposible para Henricot. Golazo y desahogo.
A partir de ahí, Camioneros manejó los tiempos y sostuvo el dominio, hasta estuvo cerca de estirar la ventaja. El CADU, en cambio, no reaccionó: le costó salir de su postura inicial y terminó pagando caro haber esperado demasiado. El final no sorprendió: victoria justa para un equipo que fue el único que quiso ganarlo. Así, el conjunto de Axel Clazón trepó al sexto puesto con 19 puntos y se metió en zona de pelea, mientras que Defensores Unidos quedó 17° con 11, con la sensación de que la tarde se le pasó sin competir del todo.
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