El escándalo explotó en Valdebebas y sacudió por completo al mundo del Real Madrid. Lo que comenzó como una práctica más terminó de la peor manera: una fuerte pelea entre Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni dejó al volante uruguayo hospitalizado tras sufrir un corte en la cabeza. Y, horas después del episodio que encendió todas las alarmas, el club blanco salió a fijar postura mediante un comunicado oficial.
Ya entrada la noche en Madrid, la institución confirmó que abrió expedientes disciplinarios contra ambos futbolistas luego del violento cruce ocurrido durante el entrenamiento matutino. Sin entrar en demasiados detalles sobre lo sucedido dentro del campo de prácticas, el Merengue dejó en claro que iniciará una investigación interna para determinar responsabilidades y evaluar posibles sanciones.
Federico Valverde y Aurelien Tchouameni.
En el escrito difundido por el club, el Madrid informó que “tras los hechos que se han producido esta mañana en el entrenamiento del primer equipo, ha decidido abrir sendos expedientes disciplinarios a nuestros jugadores Federico Valverde y Aurélien Tchouameni”. Una frase breve, pero contundente, que refleja la gravedad del conflicto que explotó puertas adentro en plena recta decisiva de la temporada.
Por ahora, desde la Casa Blanca evitaron hablar de castigos concretos. Sin embargo, el clima quedó completamente enrarecido de cara al clásico del próximo domingo frente al FC Barcelona en el Camp Nou, un partido que puede definir la Liga a favor del conjunto culé. En ese contexto, todo indica que Álvaro Arbeloa podría prescindir de Tchouaméni mientras se resuelve el conflicto. Distinto es el caso de Valverde porque el club ya confirmó que sufrió un «traumatismo craneoencefálico» que lo obliga a hacer reposo por 14 días.
Además, el comunicado cerró dejando abierta la puerta a futuras sanciones: “El club informará en su momento de las resoluciones de ambos expedientes, una vez hayan concluido los procedimientos internos correspondientes”. Mientras tanto, el episodio ya generó un verdadero terremoto en el vestuario merengue.




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