Lo que tanto procuró, recibió este sábado el guiño del azar que otras veces no se dio. Faustino Oro cumplió su parte, ganando su partida en el Festival de Cerdeña, y el sorteo hizo lo suyo: como el niño argentino se enfrentará este domingo con el ruso Ian Nepomniachtchi, y necesitaba el cruce con un gran maestro para conseguir la tercera y última norma, se transformará en gran maestro (GM), la condición individual más alta en el ajedrez.
No solamente eso: a los 12 años, será el segundo en precocidad en la historia de este juego. Estuvo cerca de conseguir el récord el mes pasado, y otras veces el fixture conspiró contra él, al no ponerle como adversarios suficientes grandes maestros como para adjudicarle la norma en un torneo abierto. Este sábado el chico porteño se impuso al polaco Bartolomiej Niedbala y reunió el puntaje necesario en el sur de Italia.

Al cabo del triunfo del argentino de este sábado y la determinación de Nepomniachtchi como rival, al principio la situación numérica no era clara en cuanto a si Faustino sumaba lo suficiente para cumplir el objetivo. Pero el director ejecutivo de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), el moldavo Victor Bologan, confirmó la norma con un llamado a Pablo Ricardi, especialista colaborador de LA NACION.
La norma que le faltaba a Faustino era especialmente difícil de obtener. Las dos anteriores habían sido conseguidas en campeonatos cerrados, de alto nivel pero en los que el programa garantiza medirse mano a mano con todos los grandes maestros participantes. En los abiertos, en cambio, esos cruces con los mejores no están garantizados. Y entonces interviene una cuota de azar. Como en el de Cerdeña.
Los abiertos reúnen más de 100 jugadores y el rendimiento y la suerte van determinando los contrincantes a medida que se desarrolla la competencia. En Cerdeña, por caso, están compitiendo 150 protagonistas, y con 6 puntos en 8 ruedas, el maestro internacional Oro está cumpliendo un gran desempeño, que lo ubica en el octavo puesto (por sistema de desempate), a medio de los vanguardistas. Pero además del número mínimo de unidades en la tabla de posiciones, necesitaba encontrarse en el camino con al menos tres grandes grandes maestros. Y ‘Nepo’ es el tercero, el que le permitirá convertirse en GM.

Incluso si lo derrotare este domingo, porque el argentino ya sumó el puntaje mínimo para obtener la norma que persiguió durante algunos meses. Y será el tiempo del festejo, porque Faustino se volverá el segundo de los grandes maestros más jóvenes de la historia, a los 12 años, 6 meses y 26 días, con cuatro días de antelación a otro niño prodigio, el ruso Sergey Karjakin, que hasta hoy es el segundo en juventud en haber logrado el título, y ahora tiene 36 años.
Nepomniachtchi marcha 21º en el ranking mundial, con 2729 puntos de Elo, pero suele estar entreverado entre los diez mejores ajedrecistas del planeta. Por más que venciere al argentino y aunque lo hiciere con facilidad –conducirá las piezas blancas–, no le quitará el logro que se consumará este domingo. Existe, en rigor, una chance remotísima de que la hazaña no ocurra: que no se jugare la partida. Eso sucedería solamente si alguno de los contendientes no se presentare, algo inusual en el ajedrez. Oro, por supuesto, estará interesadísimo en jugar, y Nepomniachtchi, un competidor de elite, no faltará: también con 6 unidades y a tiro de los dos punteros, el indio Murali Karthikeyan y el alemán Frederik Svane, puede ganar el Festival, y además, por su condición de estrella, recibe de la organización una paga por participar.
Ahí, ante la mesa, estará entonces el ruso, presenciando, y propiciando, que con sus 2528 unidades de Elo y a una edad de colegio primario, Faustino Oro haga historia para el ajedrez argentino en el contexto mundial.




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