Después de sobrevivir a un nacimiento prematuro extremo, pasar diez meses internado y recibir un trasplante de hígado donado por su propia mamá, Max, un niño de 3 años de Leandro N. Alem, atraviesa nuevamente un momento crítico de salud. El pequeño permanece internado en terapia intensiva del Hospital Garrahan, intubado y bajo cuidados médicos luego de sufrir una fuerte descompensación mientras retomaba el tratamiento contra el cáncer.
Durante una entrevista con el docente y escritor de Comandante Andresito, Fabián Bautista, Sonia Beatriz Olivera repasó el largo recorrido médico que enfrenta su hijo desde su nacimiento.
Max nació 23 semanas con su hermanito gemelar. Su hermanito falleció a las tres horas y medias”, relató.
El niño nació con apenas 600 gramos y pasó diez meses internado en neonatología. “Nos fuimos a casa con oxígeno dependiente”, explicó la madre sobre las secuelas que dejó la prematurez extrema.
Cuando Max cumplió dos años, la familia recibió otro diagnóstico complejo: cáncer de hígado. Desde entonces comenzó un tratamiento con quimioterapia mientras esperaba la aparición de un donante para un trasplante. “Esperamos un donante también durante seis meses. No llegó”, contó Sonia. Frente a esa situación, tomó la decisión de convertirse ella misma en donante para intentar frenar el avance de la enfermedad y evitar que el niño continuara sometiéndose a más sesiones de quimioterapia.

El trasplante se concretó en noviembre de 2025 y, según relató la madre, representó un momento determinante para la familia. “Como su mamá, hablé con los médicos y le pedí para ser yo su donante”, expresó. También recordó lo que significó atravesar esa instancia junto a su hijo: “Pude darle vida a mi hijo por segunda vez”. Después de la operación, Max continuó con controles y tratamientos mientras esperaban el alta oncológica.
Sin embargo, meses después la enfermedad volvió a aparecer. Sonia explicó que el niño retomó las sesiones de quimioterapia y volvió a quedar internado. “Nos faltaba el alta oncológico. Nos volvió a aparecer la enfermedad”, señaló. En medio del tratamiento, la madre también habló sobre el impacto físico y emocional que provoca el proceso: “Se le empieza a caer el cabello, entonces duele el proceso”. Por eso decidió raparlo antes de que continuara perdiéndolo. «Es preferible tenerlo así, fuerte, peladito”, dijo.
En las últimas horas, el estado de salud de Max se agravó. Según contó su mamá, el niño sufrió una caída brusca de presión y los médicos debieron intervenir de urgencia. “Anoche lo entubaron, su presión bajó mucho, incluso lo tuvieron que reanimar”, relató. La familia pidió acompañamiento, difusión y colaboración económica para afrontar este momento, además de oraciones por la recuperación del pequeño. El alias difundido para quienes deseen ayudar es “sonia.max.2025”, a nombre de Sonia Beatriz Olivera.




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