Misiones
En el Día Mundial Sin Tabaco
«El tabaco sigue causando miles de muertes prevenibles»

En el marco del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora cada 31 de mayo, especialistas advierten sobre las consecuencias que genera el consumo de cigarrillos convencionales y dispositivos electrónicos. En Argentina, el tabaquismo afecta aproximadamente al 23% de la población adulta y continúa siendo la principal causa de muerte evitable, con unas 45.000 personas fallecidas cada año por enfermedades asociadas.
“El tabaco sigue causando miles de muertes prevenibles. No existe un nivel seguro de consumo de tabaco. Incluso fumar de manera leve o casual introduce sustancias químicas altamente peligrosas que dañan el ADN celular desde la primera pitada”, advirtió la neumonóloga Susana Azcona.
Entre las principales consecuencias se encuentran las enfermedades respiratorias crónicas, distintos tipos de cáncer, patologías cardiovasculares y complicaciones que afectan diversos órganos y sistemas.
“El tabaquismo está directamente relacionado con enfermedades como la Epoc, que incluye el enfisema y la bronquitis crónica. Además, aumenta de manera importante el riesgo de padecer neumonía, influenza y tuberculosis”, explicó la profesional.
Los efectos nocivos comienzan a manifestarse desde los primeros momentos posteriores al consumo. El organismo responde con un aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, mientras los vasos sanguíneos se contraen y las vías respiratorias se inflaman, dificultando una adecuada oxigenación. Con el paso de los años, el daño se vuelve acumulativo. El consumo continuo de nicotina, alquitrán y monóxido de carbono favorece el endurecimiento de las arterias, incrementa el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares, afecta la salud reproductiva y acelera el envejecimiento de la piel.
Según comentó la especialista, en los últimos años los cigarrillos electrónicos ganaron popularidad, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Sin embargo, la evidencia científica muestra que estos dispositivos también generan consecuencias sobre la salud respiratoria, cardiovascular y neurológica.
Efectos
La exposición a la nicotina durante la adolescencia representa un riesgo adicional debido a que el cerebro continúa desarrollándose hasta aproximadamente los 25 años. Esto puede afectar procesos relacionados con la atención, el aprendizaje, el estado de ánimo y el control de los impulsos.
“La alta concentración de nicotina presente en muchos dispositivos genera dependencia con rapidez. Además, el consumo frecuente aumenta la presión arterial, acelera la frecuencia cardíaca y endurece las arterias, elevando el riesgo de eventos cardiovasculares”, sostuvo Azcona.
A estas consecuencias se suman los efectos del humo de segunda mano, que también impactan sobre personas que no consumen tabaco. La exposición involuntaria incrementa el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y cáncer de pulmón.
“El riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en adultos no fumadores aumenta alrededor de un 20%. En niños puede provocar crisis de asma, infecciones respiratorias, infecciones de oído y elevar el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante”, remarcó.
La especialista recomendó prestar atención a determinados síntomas que requieren consulta médica, especialmente en fumadores y exfumadores. Entre ellos mencionó la tos persistente, la presencia de sangre al toser, el dolor en el pecho, la falta de aire sin causa aparente y la ronquera prolongada.
Pese a los daños que produce, abandonar el hábito genera beneficios desde los primeros minutos. A los 20 minutos disminuye la frecuencia cardíaca, a las 12 horas se normalizan los niveles de monóxido de carbono en sangre y, en las primeras 48 horas, mejoran notablemente el gusto y el olfato.
“Entre las dos y las doce semanas mejora la circulación sanguínea y aumenta la función pulmonar. De uno a nueve meses disminuyen la tos y la dificultad respiratoria, mientras que al año el riesgo de enfermedad coronaria se reduce a la mitad”, destacó.
A largo plazo, los beneficios continúan acumulándose. Cinco años después de dejar de fumar disminuye significativamente el riesgo de cáncer de boca, garganta y vejiga, mientras que a los diez años el riesgo de morir por cáncer de pulmón se reduce cerca de un 50%.
“No recomendamos ni consideramos al vapeo como un tratamiento médico válido para dejar de fumar. Existen terapias de reemplazo de nicotina, medicamentos como el bupropión, aplicaciones móviles, técnicas conductuales y actividad física que pueden ayudar a superar la adicción”, concluyó.
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