Iguazú (LaVozDeCataratas) Tras la misa central en honor a la Virgen del Carmen, patrona de Iguazú, y la tradicional procesión por las calles de la ciudad, la comunidad participó de la bendición de rosarios y de la imposición del escapulario de la Virgen del Carmen, uno de los símbolos de mayor devoción dentro de la espiritualidad católica.
En esta oportunidad, cuatro fieles recibieron el escapulario, luego de completar un proceso de preparación y formación espiritual, mediante el cual asumieron el compromiso de vivir de acuerdo con los valores del Evangelio y la devoción a la Virgen María.

En diálogo con LaVozDeCataratas, Juan Cruz Portarrieu, uno de los nuevos portadores del escapulario, explicó el significado que tiene este paso en su vida de fe.
«Para recibir el escapulario hay que realizar un pequeño cursillo. Es un compromiso que uno toma con la Virgen María. Nosotros llevamos su manto representado en el escapulario y nos comprometemos a vivir según sus enseñanzas y las de Jesucristo. La Virgen promete protegernos en la vida y en la muerte», expresó.
Además, destacó la importancia personal de este momento.
«Es un honor y, al mismo tiempo, un gran compromiso. Significa vivir de acuerdo con las enseñanzas de María y de Jesucristo», afirmó.
El escapulario de la Virgen del Carmen tiene su origen en el siglo XIII, cuando, según la tradición de la Iglesia Católica, la Virgen María se apareció el 16 de julio de 1251 a San Simón Stock, superior de la Orden de los Carmelitas, y le entregó el escapulario como signo de protección y consagración.
Originalmente formaba parte del hábito de los religiosos carmelitas, pero con el paso del tiempo se extendió a los fieles laicos como un sacramental, es decir, un signo sagrado que expresa la consagración a la Virgen del Carmen y el compromiso de vivir la fe cristiana. Para quienes lo reciben, el escapulario simboliza la protección maternal de María, la confianza en su intercesión y el llamado a seguir a Jesucristo con una vida de oración, servicio y compromiso con el Evangelio.
Cada 16 de julio, durante las celebraciones en honor a la Virgen del Carmen, la imposición del escapulario constituye uno de los momentos más significativos de la fiesta patronal, ya que representa la renovación de la fe y el vínculo espiritual de los fieles con quien es considerada patrona y protectora de la ciudad.





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