Durante años fue conocido como síndrome de ovario poliquístico (SOP) y se lo relacionó principalmente con la presencia de quistes en los ovarios o con dificultades para quedar embarazada. Sin embargo, los avances científicos modificaron esa mirada y hoy los especialistas lo definen como síndrome ovárico metabólico poliendocrino, una condición que involucra distintos órganos y sistemas del organismo. En el bloque «Activa Evolución» de Cadena de Noticias, la licenciada en nutrición Florencia Silva (MP 670) dialogó con la médica ginecóloga Lucía Belén Báez explicó que este cambio de denominación no es solamente una actualización médica, sino que representa una nueva forma de comprender la enfermedad, mejorar su diagnóstico y orientar tratamientos que contemplen tanto la salud hormonal como la metabólica.
«Era muy necesario el cambio de nombre porque anteriormente el enfoque era ovárico y hoy sabemos que no es una patología que solamente tenga un problema ovárico de base. Involucra el metabolismo y también otras hormonas y órganos«, explicó Báez. Según detalló, además de los ovarios participan el páncreas, el hígado y el cerebro, por lo que limitar el tratamiento únicamente a la salud ginecológica deja de lado factores que influyen en la evolución de la enfermedad y en el riesgo de desarrollar otras patologías.
Uno de los aspectos centrales del nuevo enfoque es la insulinoresistencia, una alteración metabólica que puede estar presente durante años antes de que aparezcan los primeros síntomas ginecológicos. La especialista indicó que este proceso suele desarrollarse de manera silenciosa y que, junto con la predisposición genética, los hábitos cotidianos cumplen un papel importante en la aparición del síndrome.
Estos problemas de la insulinoresistencia comienzan mucho antes que el problema ovárico«, sostuvo.
La médica explicó que muchas pacientes consultan por ciclos menstruales irregulares, aunque el cuadro puede incluir otros signos como acné persistente, crecimiento de vello en zonas con patrón masculino, caída del cabello o ausencia de ovulación. En muchos casos, estas manifestaciones se normalizan por haber estado presentes desde la adolescencia.
Son pacientes que pasan meses sin menstruar y muchas veces creen que es normal, pero eso nos habla de que no están ovulando«, señaló.
Otro de los conceptos que buscó aclarar es que el diagnóstico no depende de la presencia de quistes en los ovarios ni del sobrepeso. Báez explicó que existen pacientes delgadas con el síndrome y mujeres que presentan ovarios con múltiples folículos sin cumplir los criterios para esta enfermedad. «Puede haber una paciente delgada con síndrome ovárico metabólico poliendocrino«, afirmó, al tiempo que recordó que los llamados «ovarios poliquísticos» en realidad contienen folículos que detuvieron su desarrollo y no llegan a ovular.
En cuanto a la fertilidad, la especialista indicó que el síndrome constituye una de las principales causas de infertilidad de origen endocrino-metabólico debido a las alteraciones en la ovulación. No obstante, aclaró que el pronóstico puede modificarse cuando el diagnóstico es oportuno y se implementan cambios en el estilo de vida.
Es reversible y no necesariamente necesita un tratamiento hormonal. La primera línea de tratamiento es mejorar los hábitos«, explicó.
Báez también remarcó que el abordaje requiere la participación de distintas disciplinas. Además del seguimiento ginecológico, consideró importante el acompañamiento de nutricionistas, psicólogos y endocrinólogos para trabajar sobre la alimentación, la actividad física, la salud mental y la prevención de enfermedades como diabetes, hipertensión o trastornos cardiovasculares, que pueden aparecer con el paso del tiempo si la condición no se controla.
Durante la entrevista, la ginecóloga adelantó que desarrolla un programa destinado a mujeres con este diagnóstico, orientado a promover cambios sostenibles en los hábitos y mejorar la salud metabólica. Como mensaje final, convocó a consultar ante síntomas compatibles con la enfermedad.
Que no tengan miedo a consultar, porque esto tiene solución y es reversible. Mejorando los hábitos ya se pueden generar muchísimos cambios e incluso volver a ovular sin necesidad de medicación en muchos casos«, concluyó.




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