El reconocido productor audiovisual analizó el complejo panorama que atraviesa la industria cinematográfica en el país. Advirtió sobre la brecha entre las grandes productoras centralizadas y las provincias, al tiempo que destacó el rol del fomento provincial y de espacios históricos como el Festival Oberá en Corto para sostener el sector.
El panorama para la industria cinematográfica argentina atraviesa un momento crítico, marcado por la escasez de financiamiento y la falta de cambios profundos en las políticas de fomento nacional. Así lo definió el productor audiovisual misionero Santiago Carabante, quien expresó su preocupación por el estado de parálisis que afecta a los trabajadores del sector, especialmente en el interior del país.
Carabante señaló que, pese a los constantes reclamos e intentos de diálogo impulsados desde asociaciones y festivales desde hace casi tres años, las modificaciones en la gestión del sector han sido escasas y poco significativas.
«Las condiciones no cambiaron, seguimos reclamando por mayor acceso a los fondos de fomento. Si bien hay algunas vías concursables, la producción a nivel nacional está, desde mi punto de vista, virtualmente estancada» — Santiago Carabante, productor audiovisual.
La brecha federal y el salvavidas del fomento provincial
Al analizar la dinámica de trabajo en el contexto económico actual, el productor remarcó la desigualdad que existe entre las grandes estructuras de la capital y los realizadores de las provincias:
Centralización en plataformas: Las productoras de mayor envergadura ubicadas en los grandes centros urbanos, que logran convenios directos con plataformas de streaming, son las que concentran la mayor actividad.
El impacto en las provincias: Los realizadores regionales son los que más padecen el recorte y la reestructuración de la política cinematográfica nacional.
El rol de Misiones: En la provincia, la continuidad laboral depende en gran medida del respaldo estatal local. Carabante ejemplificó esta situación con convocatorias recientes donde, de más de 150 proyectos presentados en el país, solo seis resultaron ganadores y uno de ellos es misionero. Darle sostenibilidad a esas producciones locales es lo que impide la paralización total de la actividad.
Oberá en Corto: un espacio para debatir el futuro audiovisual
En este escenario de incertidumbre, Carabante valoró la trascendencia de eventos regionales consolidados, haciendo especial hincapié en la 23ª edición del Festival Oberá en Corto.
Según el realizador, este encuentro trasciende las coyunturas políticas e históricas. Si bien en distintos momentos ha puesto el foco en la producción, la distribución o la exhibición, hoy se erige como una trinchera fundamental de discusión. Para Carabante, más allá de ser una pantalla para exhibir obras, la edición actual del festival representa una oportunidad estratégica para que la comunidad audiovisual misionera debata hacia dónde orientar las políticas locales y qué posición tomar frente al rumbo de las decisiones nacionales.
«La producción a nivel nacional está virtualmente estancada»: la preocupación del productor misionero Santiago Carabante por la crisis del cine
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— Jorge Kurrle (@jorgekurrle) August 5, 2026




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