En un contexto económico difícil, con ventas bajas y un consumo que obliga a repensar cada paso, Omar Acosta decidió mirar hacia adelante. Lejos de quedarse quieto, apostó por una nueva iniciativa comercial que combina la tradición de Tahona con una propuesta ampliada para los vecinos: carnes, fiambres, despensa y productos seleccionados para cubrir las necesidades del día a día.
“Cuando están las cosas mal, hay que ir para adelante. Nunca para atrás, para adelante”, expresó Acosta, marcando el espíritu con el que encara esta nueva etapa. La frase resume una decisión empresarial, pero también una actitud frente a la realidad: sostener el trabajo, buscar nuevos horizontes y generar movimiento aun cuando el escenario no acompaña.

El nuevo local mantiene la base de Tahona, pero suma una sociedad estratégica con especialistas en el rubro cárnico. La propuesta incluye carne vacuna de primera calidad, carne de cerdo, fiambres de marca, despensa y una variedad de productos pensados para atraer a las familias que buscan resolver sus compras en un solo lugar.

“Tratamos de ver cómo nos recuperamos un poco con la producción para mantener el personal, porque está un poco difícil”, reconoció Acosta, sin ocultar las dificultades del momento. Aun así, destacó que ampliar la oferta y asociarse con gente que conoce otros rubros es una manera concreta de enfrentar la caída de ventas.

Durante la charla, Acosta explicó que la idea es ofrecer una propuesta práctica, completa y de calidad. Quienes se acerquen al nuevo punto podrán encontrar “carne de primera, carne de cerdo, fiambres de marca, todo de marca”, según detalló, con el objetivo de que la gente pueda llevarse gran parte de lo que necesita para su mesa diaria.


El emprendimiento arranca con cinco personas trabajando en este nuevo espacio, un dato significativo en tiempos donde cada puesto laboral cuenta. Además, el comercio está ubicado junto a una frutería importante, lo que permite pensar en un circuito de compras más completo para los vecinos.


Acosta también remarcó que detrás de cada decisión está la responsabilidad de una estructura laboral consolidada.
Tenemos 60 empleados que hay que dar de comer. Y eso cuesta. Está costando mucho”, sostuvo, dejando en claro que la apuesta no es solo comercial, sino también humana.


Con optimismo, trabajo y una mirada puesta en sostener el empleo, Omar Acosta vuelve a demostrar que en tiempos complejos también se puede crecer. Su receta parece simple, pero exige coraje: no retroceder, asociarse, ampliar la propuesta y seguir apostando a la producción local.
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