
La caída del consumo masivo en el país, que acumula cinco meses consecutivos de retroceso según un informe de la consultora Scentia, también comenzó a reflejarse en el rubro de las mascotas.
Frente a la pérdida del poder adquisitivo, muchas familias decidieron ajustar gastos relacionados con el cuidado de sus animales de compañía, espaciando visitas a peluquerías caninas, reduciendo la contratación de paseadores y postergando compras de accesorios y otros servicios considerados secundarios.
“El laburo bajó. Se siente más en peluquería, sobre todo a nivel federal. En la provincia de Buenos Aires cayó muchísimo lo que es peluquería”, afirmó Matías Tomsich, paseador de perros y secretario general del Sindicato de Trabajadores Caninos (STC) de Argentina, en diálogo con Crónica.
En ese sentido, el referente gremial remarcó que “el paseo se sostiene un poco más, pero también se nota el coletazo de la crisis económica. La gente trata de no cortarle el paseo al perro, pero es muy difícil aumentar tarifas o conseguir nuevos clientes”.
Sobre esta realidad, La Voz de Misiones dialogó con Carmen, una vecina posadeña que hasta hace algunos meses llevaba con mayor frecuencia a Susi, su caniche, a la peluquería. Sin embargo, el incremento de los costos la obligó a espaciar las visitas y acudir únicamente para baños puntuales o tratamientos específicos, como el retiro de nudos, una problemática habitual en esta raza.
“Tendría que llevarla una vez al mes, al menos, porque, al ser caniche, se le forman nudos que dificultan mucho el cepillado. Lo ideal sería hacerlo con frecuencia y mantener ese cuidado en casa, pero por los costos hoy no me da el cuero para sostenerlo”, relató la mujer a este medio.
Carmen también contó que una joven dedicada al baño y peluquería canina en Posadas solía retirar a Susi en su domicilio para realizar el servicio, aunque hace unos meses dejó de ofrecer esa modalidad. “Me dijo que, debido a la crisis, dejó de hacer eso y ahora solamente cuenta con el servicio de higiene canina”, explicó.
Según los datos recopilados por LVM, los servicios de peluquería canina en Posadas pueden superar actualmente los $40.000, dependiendo del tamaño del animal y del tratamiento requerido. Un baño y corte para perros pequeños ronda los $26.000; para mascotas medianas asciende a $30.000; mientras que en razas grandes alcanza los $42.000. A esos valores se suman recargos por pelaje apelmazado, que oscilan entre $8.000 y $12.000.
Por otro lado, Martín, dueño de dos perros, contó que además de reducir las visitas a la peluquería, también debió cambiar la marca del alimento balanceado que compraba habitualmente. “Antes les daba uno premium, pero se volvió imposible sostenerlo todos los meses. Ahora buscamos opciones más económicas y tratamos de comprar cuando hay promociones”, comentó.
Asimismo, señaló que los controles veterinarios preventivos comenzaron a espaciarse: “Seguimos llevándolos cuando realmente lo necesitan, pero ya no hacemos chequeos tan seguido como antes”.
Este panorama obliga a muchas familias a reorganizar prioridades y ajustar gastos vinculados al cuidado de sus mascotas, relegando servicios como peluquería, paseos y accesorios frente a otras necesidades cotidianas. Mientras tanto, trabajadores del rubro en Posadas comienzan a sentir el impacto de un consumo cada vez más limitado.




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