Las manchas cutáneas, la falta de luminosidad y las marcas producidas por el sol son algunas de las consultas más frecuentes en los centros de estética. Entre las alternativas utilizadas para abordar estas afecciones se encuentra el peeling facial, un procedimiento que promueve la renovación de la piel mediante la aplicación de distintos tipos de ácidos. Sin embargo, especialistas advierten que no todos los tratamientos son iguales y que su eficacia depende de una evaluación previa que permita identificar las necesidades de cada paciente. El tema fue abordado en el programa Punto de Vista, conducido por Sabrina Spinelli junto a su panelista Martín Souza, donde la especialista en dermato-cosmiatría, Alba Brandt, explicó los alcances, beneficios y cuidados vinculados a este procedimiento.
Según explicó la profesional, el peeling consiste en la aplicación de sustancias químicas que actúan sobre la piel para favorecer su renovación. “El peeling es un producto que se pone en la piel y que escama; también hay productos que no escaman, que forman parte de las nuevas alternativas disponibles”, señaló. De esta manera, algunos tratamientos generan una descamación visible mientras que otros trabajan en profundidad sin producir ese efecto externo.

Uno de los principales motivos de consulta está relacionado con las manchas faciales, que pueden aparecer por diversos factores como la exposición solar, cambios hormonales durante el embarazo, depilaciones o la falta de protección adecuada. En este sentido, Brandt remarcó la importancia de actuar tempranamente.
No hay que minimizar las manchitas. Una manchita que aparece en la piel es un síntoma al que hay que prestarle atención”, afirmó.

La especialista explicó que detrás de cada mancha existe una acumulación de melanina, el pigmento responsable del color de la piel. Cuando la producción de melanina aumenta por distintos estímulos, pueden generarse alteraciones visibles que requieren tratamientos específicos. Por ello, insistió en que el abordaje debe realizarse de manera individualizada y con un análisis previo de cada caso.
Durante la entrevista, Brandt detalló que existen diversos tipos de ácidos dermatológicos utilizados en los peelings, entre ellos el ácido tricloroacético, el ácido salicílico, el fenol y los lactobiones. La elección depende de factores como el tipo de piel, la profundidad de la mancha, la presencia de arrugas, flacidez o falta de brillo.

Hay una gama muy extensa de diferentes tipos de ácidos. Hay que hacer un diagnóstico en la piel para saber si es para manchas, arrugas, flacidez o una piel apagada”, explicó.
La profesional también alertó sobre los riesgos de recurrir a productos adquiridos sin asesoramiento especializado. Según indicó, muchas personas utilizan exfoliantes o ácidos recomendados en redes sociales o adquiridos en comercios sin conocer si son adecuados para su piel. “Muchas personas compran productos y no tienen el protocolo que les indique cómo cuidarse después. Entonces se exponen al sol y pueden aparecer más manchas”, advirtió.

Otro aspecto central del tratamiento son los cuidados posteriores, especialmente la protección frente a la radiación solar. El uso de protector solar, la reducción de la exposición directa y el cuidado de zonas sensibles como el rostro y las manos forman parte de las recomendaciones habituales para evitar la reaparición o el agravamiento de las manchas.
Las manchas de las manos requieren un protocolo muy riguroso porque están constantemente expuestas al sol”, indicó.

Respecto de los resultados, Brandt sostuvo que la efectividad del tratamiento está directamente vinculada con un diagnóstico adecuado y la correcta selección del producto. “A veces, con una sola sesión y utilizando el producto correcto, la mancha sale”, expresó. Además, señaló que el interés por los tratamientos estéticos faciales continúa creciendo tanto entre mujeres como entre hombres, lo que refleja una mayor atención al cuidado de la piel y a la prevención de alteraciones cutáneas.




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