Las enfermedades respiratorias continúan siendo una de las consultas más frecuentes en los servicios de salud, especialmente durante los meses de bajas temperaturas. En este contexto, el médico clínico Federico Irala abordó en el programa Punto de Vista, conducido por Martín Souza y Sabrina Spinelli, aspectos vinculados al asma, sus principales desencadenantes, la importancia del diagnóstico temprano y el cumplimiento del tratamiento. Además, se refirió al impacto que tiene el exceso de horas frente a las pantallas y destacó la necesidad de incorporar pausas activas para prevenir problemas asociados al estrés.
Durante la entrevista, Irala explicó que el asma es una enfermedad respiratoria de origen alérgico que puede aparecer en distintas etapas de la vida. “Es una patología que es alérgica y tiene varios desencadenantes como puede ser el polen, el frío, la actividad física y las infecciones virales”, señaló.
El profesional indicó que existe una predisposición genética para desarrollar la enfermedad, aunque los síntomas pueden manifestarse en diferentes momentos. “Uno ya nace con una predisposición a tener asma. Generalmente, si los padres o abuelos tuvieron asma, hay más posibilidades de presentar esta patología”, explicó.
Entre las señales más frecuentes, mencionó la falta de aire, la tos y los silbidos en el pecho. “Las vías aéreas se cierran por esta reacción inflamatoria y eso genera los síntomas. Es el famoso chillido en el pecho que describen muchos pacientes”, afirmó al describir cómo actúa la enfermedad sobre los bronquios.
Respecto al diagnóstico, sostuvo que la consulta médica es fundamental para diferenciar el asma de otras afecciones respiratorias. “Uno hace el diagnóstico mediante pruebas de laboratorio y estudios como la espirometría. Una vez confirmado, se inicia el tratamiento correspondiente”, precisó.
En relación con el tratamiento, destacó que la utilización adecuada de inhaladores y la continuidad de la medicación permiten reducir significativamente las crisis asmáticas. “Con un tratamiento adecuado, el paciente puede pasar de tener varias crisis al mes a no presentar ninguna”, expresó.
Otro de los temas abordados fue el impacto de las largas jornadas frente a computadoras, celulares y otros dispositivos electrónicos. Según explicó, permanecer muchas horas sentado y sin interrupciones puede afectar tanto la salud física como el bienestar emocional. “Cada una o dos horas es recomendable realizar una pausa activa, levantarse, caminar o elongar. Esto ayuda a disminuir el estrés y mejorar la concentración”, indicó.
Finalmente, Irala señaló que síntomas como la falta de concentración, los problemas para dormir o los despertares frecuentes pueden estar relacionados con situaciones de estrés sostenido. “La falta de concentración, las dificultades para dormir o los despertares frecuentes son síntomas que pueden indicar que estamos atravesando una situación de estrés. Incorporar pausas activas puede contribuir a mejorar el desempeño laboral y la salud”, concluyó.





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