Misiones
Murió Mario Wilde: 40 años defendiendo el periodismo con criterio y objetividad

Mario Wilde, salteño de pura cepa –»más que la empanada picante con carne cortada a cuchillo y papa»–, falleció esta madrugada a los 80 años, dejando un legado imborrable en el periodismo misionero. Perteneciente a esa generación de migrantes que moldearon Misiones con su trabajo y profesionalismo, llegó atraído por el auge provincial, se casó con la hermana de Finito Gehrmann, formó una familia con dos hijos –un ingeniero y un diseñador gráfico– y una nieta, y siempre sostuvo que «Misiones me dio muchísimo». Desde el ejercicio de más de 40 años en El Territorio, defendió recobrar espacios para el debate de ideas, proponiendo sueños colectivos más allá de roles políticos.
Se desempeñó en la oficina de prensa de Casa de Gobierno y desarrolló la mayor parte de su carrera periodística en el decano del periodismo provincial donde escribió sobre temas de Información General y Educación y tuvo a su cargo la edición de suplementos semanales. Se jubiló habiendo alcanzado el cargo de Jefe de Cierre.
Formado en las calles y redacciones, no en aulas universitarias, Wilde encarnó el compromiso periodístico con criterio propio y objetividad. «El periodista debe interpretar, ver si lo que dice el gobernante tiene que ver con la realidad», afirmaba, rechazando el militante por la búsqueda de verdad.
En una entrevista en el año 2011, fue consultado por sus inicios en el periodismo, a lo cual había respondido: «Siempre tuve afinidad con el periodismo. Leía los diarios, iba a las sesiones de la legislatura en Buenos Aires donde trabajaba en Laminadora Argentina. De ahí vine para acá trasladado y me quedé. Entonces se presentó la oportunidad medio forzada y comencé en Casa de Gobierno para hacer el Boletín de Prensa. Era una manera de conocer mucho. Esa es una sana costumbre que se tiene que retomar. El manejo de la información pública a través de un informe diario de las actividades, no de promocionarse. Y que cada medio se encargue por su lado de averiguar, cosa que no se hace ahora».
Fascinado por la transformación misionera que atestiguó, destacaba políticas sanitarias pioneras –como médicos recorriendo picadas para radiografiar la población– y lamentaba el olvido de logros colectivos. Misiones, que adoptó como propia, pierde a un misionero de corazón salteño; su voz independiente resuena en la construcción provincial que tanto amó.
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