
El desfinanciamiento al PAMI y la recesión que atraviesa el país golpean con fuerza a los jubilados de Misiones. Con más de 115 mil afiliados en la provincia, los recortes en subsidios y la interrupción de servicios médicos básicos dejaron a miles sinuna cobertura adecuada, obligándolos a depender del sistema público misionero que se encuentra con una demanda creciente en los distintos hospitales.
En ese contexto, la secretaria del Club de Abuelos de San Vicente, Amalia Termarchu, aseguró en diálogo con LT17 Radio Provincia de Misiones que la situación es cada vez más grave. Denunció que Nación eliminó subsidios, actividades y que además se interrumpió la atención de médicos especialistas junto con la provisión de medicamentos. “No está fácil para la gente. Vienen muchos de la colonia y ahora, como todos los pasajes encarecieron, se van midiendo con los gastos”, relató.
Según explicó, los jubilados afiliados -que cobran la mínima- atraviesan serias dificultades para cubrir sus necesidades más elementales. “PAMI no mandó nada, solo un subsidio de 70 mil pesos por mes. Hasta el año pasado nos dieron servicio de enfermería, manicura, pedicura y masajista, pero este año no lo autorizaron, es verdaderamente un desastre”, afirmó. En este sentido, indicó que los reclamos disminuyeron ya que los afiliados perciben la falta de respuestas concretas y soluciones a sus demandas.
Medicamentos y tratamientos en riesgo
Termarchu advirtió que la problemática no se limita a la atención primaria, sino que se profundiza cuando los pacientes requieren prácticas más complejas: “Te mandan directamente a Oberá, ni un tipo de especialista tenemos nosotros, hace rato que no tenemos cardiólogo”, apuntó.
Señaló que las dificultades en el funcionamiento del PAMI y el incumplimiento en los pagos con las clínicas y los prestadores generan un traslado masivo de pacientes hacia el ámbito público provincial. Este movimiento de afiliados, que antes contaban con cobertura propia, ahora recae sobre hospitales provinciales y el Parque de la Salud, que se convirtió en un sostén fundamental.


La dirigente también relató que la provisión de medicamentos se interrumpió: “Un afiliado me comentaba que desde el mes pasado interrumpieron el envío del 100 % de los medicamentos que debe tomar de por vida”.
Además, subrayó que el dinero no alcanza y que la precariedad se profundiza en cada aspecto de la vida cotidiana: “El sueldo es una miseria porque, tienen la mínima, no sé cómo se arreglan”. En este sentido, explicó que los jubilados se ven obligados a reducir incluso la alimentación: “La gente se restringió de un montón de cosas que antes comía y ahora no puede. Eso es terrible”.
El sistema sanitario provincial, bajo una demanda creciente
Por su parte, la presidenta del Club de Abuelos Esperanza, en Villa Cabello de Posadas, Itatí Ruiz, coincidió en la gravedad del panorama y detalló cómo se sostienen en medio de la recesión nacional. “Nno tenemos subsidios, acá es todo a pulmón. Todo es caro, tanto el agua como la luz”, afirmó.
En relación con la atención médica, contó que “algunos socios tuvieron problemas porque la obra estaba suspendida, corrieron los turnos que tenían programados. Algunos no recibieron el descuento en los medicamentos que necesitaban”.


Ruiz también destacó que la única alternativa es acudir al Hospital Favaloro o al Hospital Itaembé Guazú, mientras que los medicamentos muchas veces circulan por donaciones entre jubilados. “Siempre hay personas que donan o le dan a otro que no tiene”, relató. De este modo, la solidaridad se convirtió en el sostén principal frente a un sistema que no logra cubrir las necesidades básicas.
La situación expone un escenario cada vez más complejo para los jubilados misioneros, donde la falta de respuestas por parte de Nación y el deterioro del PAMI profundizan la vulnerabilidad de miles de afiliados. Sin acceso pleno a prestaciones, con medicamentos interrumpidos y servicios recortados, muchos terminan dependiendo de un sistema público provincial que ya muestra signos de saturación. En este contexto, la incertidumbre crece y la cobertura se debilita, mientras la demanda aumenta y no aparecen soluciones de fondo.




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