(Redacción C6Digital / Jorge Kurrle) En una entrevista distendida, directa y con tono de charla abierta, el ministro de Salud Pública de Misiones, Héctor González, pasó por C6Digital y dejó varias definiciones sobre el presente del sistema sanitario provincial, el trabajo con los intendentes, la descentralización de servicios y el impacto de los recortes nacionales en programas sensibles.

Desde el inicio, Jorge Kurrle marcó el clima de la conversación al destacar el vínculo del Ministerio con los municipios. “Qué lindo es charlar, Ministro, así con los intendentes, sin temor”, planteó, al recordar el cruce previo con una jefa comunal y remarcar la importancia de que los funcionarios puedan responder sin esquivar los temas. González recogió el guante y sostuvo que existe “un muy buen trabajo con los intendentes”, porque son quienes conocen de cerca las demandas de cada comunidad.
“Muchas veces con inversiones chicas, que en estos momentos son importantes, se resuelven un montón de cosas”, señaló.
Uno de los ejes centrales fue el peso del sistema público en el interior de Misiones. Kurrle planteó que en localidades como Apóstoles, el hospital público sostiene a pacientes con y sin obra social, ante una presencia privada todavía limitada. El ministro fue claro: “El misionero también elige el sistema público para atenderse”, y atribuyó esa confianza a “muchísimos años de trabajo” en infraestructura, modelo sanitario y planificación.
La charla también giró sobre el Hospital Escuela Ramón Madariaga y la necesidad de fortalecer otros centros de alta complejidad para evitar que todo termine concentrándose en Posadas. “¿Se puede lograr que Oberá, Eldorado, San Vicente contengan esa migración hacia la capital?”, preguntó Kurrle. González explicó que el contexto financiero obliga a reordenar la estrategia: “Hoy la situación hace que tengamos que descentralizar”, afirmó. La idea, dijo, es que el Madariaga se concentre en la alta complejidad, mientras hospitales como Oberá, Eldorado, Iguazú, San Vicente o Jardín América puedan resolver más cirugías y prestaciones de baja y mediana complejidad.
“Hoy la situación hace que tengamos que descentralizar”

También hubo un tramo dedicado a la importancia de la planificación sanitaria con mirada territorial. González explicó que cada decisión debe estar atada a la demanda concreta de cada localidad: no se trata solamente de enviar profesionales o equipamiento, sino de saber qué necesita cada zona. En ese sentido, remarcó que San Vicente aparece hoy como uno de los puntos de mayor crecimiento y mayor atención para el Ministerio, por su ubicación estratégica y por la demanda que recibe de otras localidades cercanas.
En esa línea, el ministro destacó el valor de herramientas como la telemedicina, AlegraMed, la salud digital y los operativos sanitarios con criterio estratégico. “No es hacer un operativo por hacer”, dejó en claro, sino llevar clínicos, pediatras, ginecólogos, ecografistas o especialistas a los lugares donde a la gente le cuesta salir o trasladarse. Para González, la virtualidad y los equipos territoriales permiten cubrir zonas alejadas y acompañar mejor a las comunidades del interior.
la virtualidad y los equipos territoriales permiten cubrir zonas alejadas y acompañar mejor a las comunidades del interior

En ese punto, el ministro remarcó que la salud pública no es gratuita en términos reales, aunque el paciente no pague al momento de atenderse. “La salud tiene un costo, Jorge, muy alto. Que el paciente no tenga que pagar es algo espectacular, pero hay un gobierno atrás que sostiene todo eso”, expresó. Kurrle sumó una mirada personal al contar el caso de su madre, atendida en el Madariaga, y planteó que muchas veces la sociedad no dimensiona el valor de una consulta, una tomografía, una resonancia o una internación. González coincidió: “Está bien que hablemos de costos, porque todo tiene un costo”.
“La salud tiene un costomuy alto. Que el paciente no tenga que pagar es algo espectacular, pero hay un gobierno atrás que sostiene todo eso”,
Otro punto que atravesó la entrevista fue la necesidad de cuidar lo construido. González insistió en que Misiones cuenta con una infraestructura sanitaria producto de decisiones tomadas durante años, muchas veces antes de que la emergencia las volviera indispensables. Recordó el caso del Hospital de Oberá durante la pandemia, cuando su capacidad permitió absorber una enorme demanda de pacientes críticos. “Ahí uno entiende que hay inversiones estratégicas que fueron pensadas con visión”, sostuvo.

Kurrle también llevó la charla al terreno social, al mencionar que detrás de cada cama ocupada, cada ambulancia, cada estudio o cada guardia hay un costo que muchas veces no se ve. El ministro coincidió y agregó que esa conciencia debe ser compartida: por los pacientes, por los trabajadores de la salud y por el propio Estado. “Tenemos que cuidar lo que tenemos”, subrayó, al remarcar que el desafío actual no es solamente sostener prestaciones, sino hacerlo con eficiencia, responsabilidad y humanidad.

Otro tramo fuerte de la entrevista fue el impacto humano dentro del sistema. El ministro admitió que la demanda creció y que eso obliga a mejorar procesos, pero también insistió en no perder la empatía. “Es muy importante ese buen día, buenas tardes, cómo le va. Muchas veces no se puede resolver todo, pero el trato mejora un montón de cosas”, sostuvo. En la misma línea, pidió a los directores de hospitales asumir un rol más activo en sus comunidades: “Tienen que ser líderes en salud en su localidad. Tienen que poner la cara para lo bueno y para lo malo”.
González también habló de la formación de recursos humanos y del desafío de lograr que médicos jóvenes se radiquen en el interior. Mencionó experiencias en San Vicente y Jardín América, donde rotantes de distintas universidades terminaron quedándose como médicos de planta. “No alcanza con lo académico; también tiene que haber una vida social en el pueblo para que la gente se instale”, explicó, al destacar el rol de los intendentes y de los equipos locales.

Hacia el final, Kurrle le preguntó directamente si en estos dos años hubo aportes concretos del Gobierno nacional para obras, equipamiento o programas sanitarios. La respuesta del ministro fue contundente: “Para nosotros, no. Inclusive tuvimos recortes”. Allí mencionó el fin del Plan ENIA, los problemas con medicación de alto costo, la caída del programa Remediar desde agosto —que pasaría de unos 60 productos a apenas tres—, dificultades con la llegada de vacunas y la eliminación de becas nacionales para residencias, que ahora debe absorber la Provincia.

Pese a ese contexto, González destacó que Misiones pudo sostener inversiones estratégicas. Mencionó la llegada de tomógrafos para Pediatría e Iguazú, la puesta en marcha de una sala de hemodinamia en el hospital de Iguazú y el fortalecimiento de servicios en distintos puntos de la provincia. “Cuando voy a los Consejos Federales de Salud y veo lo que es Misiones comparado con otras provincias, la verdad que tenemos un sistema muy bueno”, afirmó.

La entrevista cerró con una mirada hacia el futuro: el crecimiento poblacional proyectado para Misiones hacia 2032 y la necesidad de planificar la salud con datos, demanda territorial y capacidad de respuesta. “Cuando uno trabaja con números y estadísticas, trabaja sobre la demanda”, resumió el ministro. Una definición que sintetiza el fondo de la charla: sostener, ordenar y humanizar un sistema público que, en medio de la crisis económica, sigue siendo uno de los pilares más fuertes de la provincia.




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