
Ilan Amores resume su momento con una sola palabra: “Magia”. Es la misma palabra que tiene tatuada bajo la mirada, sobre un pómulo, como si fuera una lágrima. “Magia” repite al nombrar a Posadas, su lugar en el mundo donde estuvo componiendo el material de su último disco con teclados que le prestó Pablito Lezcano.
Su home estudio posadeño está lleno de elementos con los que le da forma al sucesor de “Caballo negro” (2024), el disco producido -como el próximo trabajo-por ONIRIA, ligado a músicos como Ysy A o Duki.
El nombre de las celebridades se multiplican alrededor suyo como si fuera arte de magia. Manu Chao y Andrés Calamaro estuvieron frente a él por un solo día de diferencia en 2024. Al segundo lo teloneó en el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez y al primero lo acompañó de gira por España.
Entrevistado para el nuevo ciclo llamado “En escena veraz”, Ilan reconoce que Manu Chao es para él un faro. No solo por su modo de hacer música sino también por su modo de vida, sencillo y conectado con su público, literalmente de a pie. “Tengo altos profes. Verlo trabajar a Pablo Lezcano, a Calamaro, a Manu Chao. Es apasionante”, define.
Ilan mira al techo al recordar los episodios que marcaron su agitado año 2025, cuando emprendió su primer Eurotour por varios países, de España a Italia, de Francia a Inglaterra, de Países Bajos a Alemania. En ese trajín, no solo cantó con hombre de “La vida tómbola” en gira por España e Italia.
Durante esa aventura también siguió a Gaspi, el youtuber comediante que boxeó para la Velada del Año 5, organizada por Ibai Llanos, en Madrid. “Gracias a eso un montón de gente conoció mi música”, asegura.
Con una transmisión para más de 9 millones de espectadores, Ilan se quitó la remera, se puso unas bermudas de boxeador y con la guitarra en la mano acompañó a su compatriota al ring en una experiencia que a cualquier otra persona podría colapsar. “Me lo tomaba como ir a trabajar”, remarcó.
Es que Ilan comenzó a salir de gira temprano, a sus 17 años, con la banda de punk Argies, desde Posadas. Se colgó el instrumento y recorrió junto al grupo por países de tres continentes. “Quedé con amigos en Vietnam, con los que puedo volver a guitarrear”, dice y sonríe bajo la palabra magia que está tatuada como una lágrima.
Su nombre aparece junto a Wos y Divididos en el Cosquín Rock de Uruguay. También junto a Molotov y The Offspring, en el festival Babilonia, de España. “Amigo, yo estoy al borde del asiento como si fuera el cine”, admite para “En escena veraz”, producido por La Voz de Misiones.
Sueña con tocar cumbia con Travis Baker, el baterista de Blink 182 que tanto lo influyó en su adolescencia y parece algo no tan descabellado por las celebridades que lo rodean en cada line-up que se anuncia, desde Los Mirlos a El Mató a un Policía Motorizado, algo soñado para alguien que creció en las calles posadeñas.
“Posadas tiene una magia especial. Siempre supe. Hay algo acá. Inspira y lo vuelvo a comprobar. Porque vienen amigos y salen inspirados también”, define, entrevistado para “En escena veraz” y que se puede ver completa en YouTube.





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